Carta · tomo V
A CARLOS OZENNE
27 de noviembre de 1654
1887 [1807,V ,232-233] A CARLOS OZENNE París, 27 de noviembre de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí la suya del 29 del mes pasado, que me alegró mucho por la noticia que me da de que los padres Desdames, Zelazewski y Duperroy han empezado la misión con la bendición de Dios.
Ciertamente, padre, este consuelo ha llegado hasta lo más hondo de mi corazón y me da motivos para dar gracias a Dios por el favor que ha concedido a la compañía de bendecir sus trabajos y de bendecirla cada vez más, al mismo tiempo que les bendice también a ustedes.
Pero lo que me ha afligido supra modum ha sido la caída de ese pobre hermano 1; pido a Dios que le perdone y que le conceda la gracia de salir del estado en que se encuentra para devolverlo acá.
¿Es posible que esos buenos padres nos traten de la forma que usted dice?
Me cuesta trabajo creerlo; pero, aunque así fuera, le ruego, y también a la compañía, dos cosas: la primera, ________ la Visitación de París (calle de San Antonio), prior de Bussière-Badil, en la diócesis de Limoges. 5.
Quizás las religiosas de la Visitación. 6.
Quizás la señorita de Lamoignon, que mantenía relaciones muy estrechas con las religiosas de la Visitación.
Carta 1887 (CF).
— Archivo de Polonia, original. 1.
El hermano Posny. 212
que no hablen ni se quejen de ello con nadie, eso sería aún peor; hay que vencer al mal con el bien, y por consiguiente no deje usted de visitarles como antes en todas las ocasiones y de servirles siempre que Dios le ofrezca alguna oportunidad de hacerlo.
Esas prácticas son según Dios y según la verdadera prudencia, y lo contrario no produciría más que malos efectos.
Creo que será conveniente que tenga usted una conferencia sobre ello, sin nombrarlos; el primer punto podrá ser sobre las razones que tiene la compañía de entregarse a Dios para no quejarse nunca, sino hablar elogiosamente y servir a los que dicen o hacen alguna cosa en contra de ella; en el segundo punto se dirán los inconvenientes que podrían surgir en contra de esto; y en el tercero, los medios que hay que emplear para afianzarse en esta santa práctica.
Procuraremos enviarle los dos hermanos que usted pide, junto con las hijas de la Caridad.
¡Dios mío!
¡Cuánto me aflige esa invasión de los cosacos!
Espero de la bondad de Dios y de todas esas buenas y santas obras que hacen el rey y la reina, que les hará triunfar de los enemigos de Dios y de los suyos.
Así se lo pido a la divina bondad, en cuyo amor soy su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Saludo a toda esa compañía, postrado en espíritu a los pies de todos ustedes 2.
Dirección: Al padre Ozenne, superior de la Misión de Varsovia.
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