Carta · tomo V

A JUAN MARTIN

16 de diciembre de 1654

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
V
Extensión
456 palabras
Página inicial
221 (PDF)
Ver tomo

1896 [1816,243-245] A JUAN MARTIN París, 16 de diciembre de 1654 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí ayer su paquete; me costará un poco contestar a cada una de sus preguntas, ya que le di su carta al hermano Robi________ 1.

Las palabras de cambio son de mano del santo.

Carta 1896 (CF).

— Archivo de Turín, original. 221

Tomo V · página PDF 221

neau, que se encuentra ahora en la ciudad, y no la tengo en mis manos.

Me acuerdo que me hablaba usted en ella de la hermana de la Caridad, del gran número de enfermos que tiene usted en la ciudad, de la necesidad que tiene de que las damas sigan asistiéndole, del dinero que necesita y finalmente del padre Regnault.

Pues bien, le diré que me preocupa que no haya llegado todavía sor Juana Cristina; le ruego que me lo indique, apenas llegue.

La señorita Santeuil me ha escrito diciéndome que le volvamos a mandar a sor María; pero no es conveniente.

Es una norma de esta compañía cambiar con frecuencia a las hermanas; si no, se gastan y se apegan a ciertos lugares y a ciertas personas; y no se les manda a ningún sitio, a no ser con esta condición; además, la corte no se ha quedado muy edificada de su conducta.

Le contestaré el primer día que pueda y haré con las damas todo lo posible para ver si pueden seguir mandando esa ayuda que antes mandaban a los pobres de Sedán; pero le confieso que tengo mucho miedo de que esta compañía desaparezca por falta de fondos para continuar, ya que las bolsas caritativas se encuentran casi exhaustas.

Tomo V · página PDF 222

Haga el favor de pedir mil libras a alguno de los comerciantes para su casa; que nos giren letra, para que la paguemos a doce días vista.

Le ruego que diga al padre Regnault que le suplico que se venga para estar aquí a comienzos de año y que ponga en orden todos los asuntos de su buena madre de forma que ella pueda seguir llevándolos sin necesidad de que él vuelva por allí; si no, podría ser que perdiera su afecto a la compañía y que prefiriera quedarse en el mundo; en ese caso, más vale que se retirara por completo, aunque lo sentiría mucho.

Pero esa ausencia tan larga y esas idas y venidas no son ni mucho menos convenientes en una compañía bien regulada.

Saludo a su querida familia, postrado en espíritu a los pies de todos ustedes.

Tendré el honor de ir a saludar a la señora marquesa de Fabert; presente mis respetos al señor marqués con toda la humildad que me es posible. 222

Tomo V · página PDF 222

Si el padre Coglée quiere enviarnos a su primo 1, procuraremos buscarle fuera algún acomodo, si no es posible hacerlo en esta casa 2.

Tomo V · p. 245

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