Carta · tomo V
A CARLOS OZENNE
19 de marzo de 1655
1933 [1853,V ,340-342] A CARLOS OZENNE París, 19 de marzo de 1655 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le doy gracias a Dios por ese beneficio que le ha concedido el antiguo señor oficial a un precio tan estimable, y le ruego que conceda a la compañía la gracia de responder a las esperanzas que tiene ese buen siervo de Dios de que podrá servir dignamente en ese país a Nuestro Señor.
Cuando la cosa esté en situación de poder darse a conocer, le escribiré una carta de agradecimiento, si le parece a usted conveniente.
Entretanto le suplico que dirija todas sus intenciones a Nuestro Señor para que no permita que su familia se haga indigna de esos favores y de todos los demás que continuamente recibe.
No sé qué decirle del padre Zelazewski y de su conducta, sino que le pido a Dios que sea él mismo su dirección y su director.
Me alegraré 1 de que ayude usted a su señora madre.
Le doy gracias a Dios por ese bautismo que ha administrado a esa buena judía y por la conversión de esos dos luteranos.
Le ruego que renueve el ofrecimiento de mi obediencia al señor de Fleury 2, cuando tenga ocasión de ello, y que le diga que mi corazón está totalmente lleno de gratitud por todos los favores que le debemos.
Agradézcale también al reverendo padre Roze el recuerdo que de mí conserva.
Asegúrele a nuestra querida hermana Margarita 3 que no he retenido nunca ninguna de las cartas que ha escrito a la señorita Le Gras, sino que se las envío todas apenas recibidas.
Le saludo a ella y a nuestras hermanas con todo el afecto de mi corazón, en el de Nuestro Señor Jesucristo 4. ________ Carta 1933 (CF).
— Archivo de Cracovia, original. 1.
Primera redacción: me alegraría. 2.
Primera redacción: al señor Conrard. 3.
Sor Margarita Moreau. 4.
Esta última frase es de mano del santo. 317
Le suplico, padre, que dé las gracias a la señorita de Villers por el honor que me hace de acordarse de mí, y que le asegure mi obediencia.
Esperaré sus indicaciones a propósito de las consultas que quiere usted hacernos, y le responderé lo antes posible.
Me parece que ya le dije que el padre Berthe ha regresado a Francia por orden del rey, por haber recibido en la Misión al señor cardenal de Retz siguiendo las órdenes expresas del Papa, antes de que el rey le hubiera prohibido tratar con Su Eminencia; lo estamos esperando aquí para dentro de ocho o diez días.
Esto es, padre, todo lo que puedo decirle por la presente; por lo demás, la compañía está trabajando bien por todas partes y con la bendición de Dios, incluso en Berbería, en donde se muestran tan fiel cumplidores del sacramento de la penitencia que algunos llegan a restituir hasta un sueldo a los otros esclavos por los daños que han podido hacerse unos a otros.
El padre Le Vacher me dice desde Argel que un joven cristiano de 21 ó 22 años, mallorquín de nacimiento 5, se había hecho turco, pero enseguida sintió tanto remordimiento que fue a buscar al pachá, pisoteó su turbante ante sus pies detestando de Mahoma y de su religión, proclamando que era cristiano y que sólo consideraba como verdadera religión a la de Nuestro Señor Jesucristo; después de haber hecho esto, fue quemado tres días más tarde con una constancia admirable y una confesión continua de que la religión cristiana era la verdadera religión y Jesucristo Nuestro Señor el verdadero hijo de Dios vivo, mientras que Mahoma era un falsario.
Y lo que es más admirable y digno de consuelo para las almas que tienen miedo a la muerte es que aquel pobre muchacho les decía unos días antes 6 a sus compañeros, hablándoles de su resolución, que temía y había temido siempre a la muerte, pero que sentía cierta confianza en su espíritu que le hacía esperar la fuerza del martirio, alegando en su favor que también Nuestro Señor había temido la muerte, pero que cuando tuvo que sufrirla lo hizo como Dios.
¡Que él nos conceda la gracia de aumentar nuestra ________ 5.
Estas tres últimas palabras son de mano del santo. 6.
El santo ha escrito de su mano unos días antes 318
fe y nuestra esperanza en Dios en las ocasiones de morir en su servicio! 7.
Soy en su amor, padre, su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Me tomo el honor de escribirle a la reina.
Pensaba decirle que le escribo a usted sobre este bienaventurado mártir, pero no he tenido tiempo.
Haga el favor de decírselo usted y presente mis excusas al señor de Fleury por no haberle escrito en esta ocasión 8.
Dirección: Al padre Ozenne, superior de los sacerdotes de la Misión, en Varsovia.
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