Carta · tomo V
A LA DUQUESA DE AIGUILLON
1944 [1862,V ,361-362] A LA DUQUESA DE AIGUILLON San Lázaro, 10 de abril [de 1655] 1 La carta de la señora duquesa llegó ayer por la noche demasiado tarde; ya se habían marchado todas las demás.
Me la ________ Carta 1944.
— GOSSIN, o.c., 465, según el original comunicado por el señor Blaise, librero editor.
La carta era de mano del santo. 1.
La fecha 1665, dada por GOSSIN, es ciertamente falsa.
Charavay, que puso en venta la carta, leyó 1655. 340
entregaron cuando volvía del arzobispado y pasé por casa de las hermanas.
Se la leeré a las damas en la próxima reunión, si Dios quiere.
Entretanto le doy las gracias a la señora duquesa por las gestiones que ha hecho ante la reina y hablaré de ellas con la señora presidenta Fouquet, aunque sin leerle lo que dice en la parte inferior de la carta sobre su deposición 2 y la elección de otra.
Tengo aquí a un joven para enviárselo, ya que su compañero se ha quedado enfermo en Vannes 3, desde donde vendrá luego para acá, si se le dice lo que desea de él la señora duquesa.
No he podido ver al señor Desmarets 4; si puedo, intentaré verlo hoy mismo; sigo pensando sin embargo si realmente quie________ 2.
La duquesa de Aiguillon era presidenta de las damas. 3.
Es probable que Gossin haya leído mal; ¿no sería mejor Vanves? 4.
Juan Desmarets, señor de Saint-Sorlin, miembro de la Academia francesa, intendente del duque de Richelieu, había nacido en París en 1595.
A su afición por el teatro, en el que sus tragedias y sus comedias obtuvieron cierto éxito, le sucedió de pronto una devoción desmedida: se entregó desde entonces a la composición de obras de piedad.
De su pluma salieron una traducción de la Imitación y del Combate espiritual, una colección de oraciones de exaltación peligrosa, un Avis du Saint-Esprit, au Roi, el poema Clovis ridiculizado por Boileau, y varios escritos contra los jansenistas, Simón Morin, Homero, Virgilio y los autores paganos.
Veía con frecuencia a san Vicente. «Los que gobiernan la casa de San Lázaro, declara en uno de sus escritos (Quatrième partie de la réponse aux insolentes apologies de Port-Royal.
Paris 1668, 223), saben que el padre Vicente era mi buen padre espiritual, a quien consultaba con frecuencia, que tuvo en sus manos el libro de Délices de l’ Esprit mucho antes de que fuera impreso, que lo leyó atentamente a pesar de sus muchas ocupaciones, y que lo dio a leer a uno de los más sabios de su casa...
Y para demostrar más aún el interés caritativo que por mí se tomaba el padre Vicente, me quiso inducir a abrazar el estado eclesiástico, creyendo que esto daría más peso a este libro; pero le respondí que me sentía muy indigno de ello, que había que inclinarse a ello más por un movimiento de Dios que por el de los hombres, y que yo nunca había tenido semejante pensamiento...
Luego ya no me habló más de eso, sino que me exhortó a romper con el mundo y con sus falsas máximas, de las que yo estaba demasiado enterado, aunque Dios me había apartado de ellas.
Me daba con frecuencia sus consejos y advertí que nunca aconsejaba a nadie sin haberse recogido antes unos momentos delante de Dios, consultándole a él más que a su propio juicio y a su propia ciencia».
En sus charlas se trató varias veces del abad de Saint-Cyran (o.c., 217. 218).
Juan Desmarets murió en París el 28 de octubre de 1676. 341
re usted que lo vea.
Le ruego muy humildemente que me diga si ha surgido alguna cosa que lo impida.
El padre Brin tiene muchas cosas que decirle, se tomará el honor de ir a verla el próximo lunes.
Me han aconsejado que vaya a tomar un poco el aire; no logro restablecerme por completo de mis pequeños achaques.
Espero ir a Rougemont o a Orsigny, a cuatro leguas de aquí.
Espero estar de vuelta para el viernes, si Dios quiere.
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