Carta · tomo V

AL MARQUES DE PIANEZZA

4 de mayo de 1655

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
V
Extensión
457 palabras
Página inicial
371
Ver tomo

1951 [1869,V ,371-372] AL MARQUES DE PIANEZZA 4 de mayo de 1655 Señor: ...Tengo además otro disgusto a propósito de nuestra fundación en Turín: que, por no haberme fijado bien en las primeras propuestas de lo que se deseaba de nosotros, como luego me fijé, cuando vi las condiciones del contrato que me envió el superior de la casa de Annecy 1, en las que se indica que pondremos seis sacerdotes para predicar y confesar en la ciudad, no le comuniqué a usted que esta obligación de predicar y confesar en la ciudad va totalmente en contra de nuestro Instituto, ya que estamos totalmente dedicados al servicio de las pobres gentes del campo y a procurar el progreso espiritual del estado eclesiástico; y para no vernos impedidos ni apartados de estas ocupaciones por las tareas que surgen en las ciudades, tenemos como regla expresa no predicar ni confesar en las que haya obispado o colegiata, a no ser a los ordenandos y a los demás eclesiásticos o seglares que hagan los ejercicios espirituales en nuestras casas, dado que en esas ciudades importantes hay ordinariamente un gran número de predicadores y confesores, mientras que en el campo hay muy pocos.

Tomo V · p. 371

Le pido perdón, señor, por no haberle informado antes de lo que podemos y de lo que no podemos hacer; no había pensado en ello.

Estaremos siempre dispuestos a prestar nuestros servicios ________ Carta 1951.

— Reg. 2, 67. 1.

Aquiles Le Vazeux. 349

Tomo V · p. 371

a la diócesis de Turín de la manera que nuestro reglamento nos lo permite: yendo a instruir a los pueblos del campo, a oírles en confesión general, a reconciliarles entre sí, a acabar con sus diferencias y a poner orden para que los pobres se vean asistidos en sus enfermedades corporal y espiritualmente mediante el establecimiento de la cofradía de la Caridad.

Estos son nuestros ejercicios en las misiones; y después de que se haya conseguido esto en una aldea, pasamos a otra para hacer lo mismo, todo ello a costa de la fundación; porque nos hemos entregado a Dios para servir gratuitamente al pobre pueblo.

Una parte de nuestros sacerdotes se ocupan en esta tarea, mientras que los otros se dedican en la ciudad a la dirección del seminario, de los ordenandos y de los ejercitantes, si los hay; y éstos van luego por turno a las misiones para dar a los otros la ocasión de volver a recogerse a casa y hacer allí lo que los primeros hacían.

Le suplico muy humildemente, señor, que acepte que obremos de esta manera y que haga lo posible para que lo acepten así las personas que juntamente con usted nos han hecho el honor de llamarnos.

Tomo V · página PDF 350

Aguardaré con gusto sus órdenes para conocer sus intenciones y procurar llevarlas a la práctica.

Tomo V · página PDF 350

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