Carta · tomo V

A JUAN MARTIN

10 de diciembre de 1655

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
V
Extensión
457 palabras
Página inicial
454 (PDF)
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2056 [1972,V ,479-480] A JUAN MARTIN París, 10 de diciembre de 1655 Padre: Recibí su carta del 27 de noviembre, en la que me dice que ha llegado ya el padre Deheaume, por lo que doy gracias a Dios.

Me imagino que el descanso le habrá curado ya de su fatiga.

Doy gracias a Dios al ver cómo ha estado ya haciendo gestiones para proporcionar una casa adecuada para sus ejercicios y que, al hablar con el señor presidente Belletia de su fundación, él les remitió al señor marqués de Pianezza.

Sin embargo, cuando tenga usted ocasión, podrá decirle que en Francia ________ Carta 2056 (CF).

— Archivo de Turín, original. 454

Tomo V · página PDF 454

se necesitan mil libras por año para dos sacerdotes y un hermano que vayan a misionar, y otras tantas por lo menos para los que se quedan en casa.

No sé si por allí la vida estará más barata que por aquí.

Me parece que el padre Blatiron no podrá prestarle el obrero que usted le ha pedido; en ese caso, no podrá hacer usted una misión que haga mucho ruido; por eso es más conveniente que empiece usted en esta práctica con la humillación.

Empiece por poco y tenga un gran aprecio de la humildad; ése es el espíritu de Nuestro Señor; así es como él lo hizo, y ése es el medio de atraer sus gracias.

A propósito de esto, siento mucho que se le haya ocurrido pedirle al señor cardenal de Génova una carta de recomendación; le ruego que acepte que le diga que los misioneros deben tender a permanecer ocultos y desconocidos, sin buscar las apariencias y el aprecio de los demás.

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La reputación les puede hacer daño, no solamente dándoles motivos para engreírse, sino también porque, si tienen que estar los frutos de sus trabajos a seis grados, se esperará que lleguen hasta doce y, al ver que los efectos no corresponden a lo que se esperaba, se perderá la buena opinión.

Dios permite que esto ocurra sobre todo cuando se busca esa buena reputación, porque el que se exalta será humillado 1.

¡Dios mío!

¡Cómo me gustaría lo contrario y cómo le pido a Nuestro Señor que nos conceda a todos la gracia de amar la confusión y el oprobio, pensando en Nuestro Señor y en nuestras miserias!

No merecemos más que eso, porque si se hace algún bien en nuestras misiones, es él quien lo hace, y no tiene ninguna necesidad de nuestra reputación para tocar los corazones y convertirlos.

Saludo muy cordialmente a toda su pequeña familia y soy con todo el cariño de mi alma, en Nuestro Señor, su muy humilde servidor.

V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Martin, sacerdote de la Misión, en casa del señor marqués de Pianezza. ________ 1.

Mt 23. 12. 455

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