Carta · tomo V
A JUAN MARTIN
2089 [2005,V ,541-542] A JUAN MARTIN Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le doy gracias a Dios de que se haya usted enterado antes en Turín que nosotros en París del viaje de su señor hermano a Roma, e incluso antes de que hubiera conocido usted la preocupación en que estábamos nosotros por su ausencia ya que entonces se hubiera afligido más usted.
Es verdad que hubiera sido mucho mejor que no dejase sus clases antes de final de año y que hubiera dispuesto mejor los ánimos y to________ Carta 2088.
— COLLET, o.c., t.
II, 251.
Carta 2089 (CF).
— Archivo de Turín, original 516
dos los asuntos antes de irse, dejándonos a todos sorprendidos sin decirnos lo que pensaba hacer; pero espero que de todo ello resulte más gloria para Dios y más seguridad para él.
Así se lo pido a su divina bondad, a la que nunca daré suficientes gracias por todas las que derrama en esa su segunda misión.
Le daré todas las que pueda, con un gran sentimiento de gratitud, dado que es evidente que Nuestro Señor trabaja con usted, pues, al no tener ningún socorro de los hombres, no podría usted hacer todo lo que hace sin el dedo de Dios, que no solamente le da fuerzas en medio de esos grandes trabajos, sino que toca los corazones que se acercan a usted.
¡Quiera su divina misericordia convertirlos a él por completo!
No tiene que extrañarse usted de advertir cierta tristeza en esos padres que le acompañan, ni mucho menos atribuir la causa de la misma a su conducta; su tristeza proviene de que no pueden trabajar en una cosecha tan hermosa, con lo que se quedan llenos de deseos, pero sin poder conseguir su efecto por falta de conocimiento de la lengua.
Por eso esa tristeza se irá convirtiendo en gozo a medida que se vayan viendo en estado de poder ayudarle y de compartir con usted el esfuerzo y el mérito.
Entretanto, padre, convendrá que los soporte usted y que, al soportarlos, les anime cariñosamente al estudio y al progreso en la lengua, y que incluso les ayude a progresar en ella, a fin de que uniendo el estudio a la práctica consigan mayor provecho.
No dudo de que los actos de paciencia y de tolerancia que practique con ellos atraerán las bendiciones de Dios tanto sobre ellos como sobre usted, y que esa bendición les hará llegar muy pronto hasta el punto que desea su providencia para sacar provecho de ellos.
Su gobierno, que gracias a Dios es ya bueno, habrá de ser más suave y más vigoroso a la vez, y finalmente la obra del Señor se llevará a cabo, como siempre, más bien por la mansedumbre que de otras maneras.
Le ruego, padre, que se la pida al Señor para mí, que soy en su amor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Martin, superior de los sacerdotes de la Misión, en Turín. 517
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