Carta · tomo V
A LUISA MARIA DE GONZAGA, REINA DE POLONIA
3 de marzo de 1656
2102 [2018,V ,561-563] A LUISA MARIA DE GONZAGA, REINA DE POLONIA París, 3 de marzo de 1656 Señora: No me he tomado el honor de escribir a Su Majestad desde que Dios quiso hacer a Su Majestad partícipe de la pesada cruz con que tuvo que cargar el Rey de reyes, Nuestro Señor Jesucristo, su Hijo, puesto que me he enterado del magnífico uso que de la misma hace Su Majestad, y porque de ordinario el consuelo de los hombres recrudece el dolor más bien que lo calma.
Pero ahora que he sabido que Dios ha tomado las armas en contra de sus enemigos, los del rey y los de su estado, no puedo menos de expresar a Su Majestad el incomparable consuelo que siento por ello, que es ciertamente de lo más sensible que puedo recibir en este mundo, tanto por el interés de su estado como por el de su esposo, que sufre en la persona de Su Majestad; eso es lo que ven la mayor parte de las personas de bien, que se afligen por ello.
Los señores obispos de Francia están tan impresionados, tanto de esto como de la fundación de quinientos oratorios protestantes que se han erigido en ese reino desde la muerte ________ Carta 2102 (CA).
— Original en casa de los sacerdotes de la Misión de Ferrara. 534
Tomo V · p. 561del difunto rey, que han ordenado en su asamblea, celebrada en París, que se impongan todos una penitencia para pedir a Dios el remedio a tantos males con que la iglesia se siente amenazada.
Todos ayunaron el viernes y el sábado antes de carnaval y empezaron la adoración de las cuarenta horas en los agustinos, en donde dos de ellos estuvieron por turno continuamente en presencia del Santísimo Sacramento durante los tres días siguientes y celebraron allí la misa en el mismo orden; también predicaron tres de ellos, cada uno un día, y ordenaron que sus sirvientes fueran también catequizados durante aquel tiempo.
Los señores prelados lo han hecho todo esto con tanta devoción que la gente dice que nunca se había visto nada semejante, ni tanta modestia como en la procesión que hicieron.
Todo esto, señora, nos da motivos para esperar que Nuestro Señor restablecerá a su esposa en su primer esplendor y a Sus Majestades en su estado.
Les he dicho a muchos de ellos que contribuyeran con socorros temporales a esta empresa y he visto a la mayor parte con este mismo sentimiento y dispuestos a proponerlo en su asamblea.
Ya veremos qué es lo que quiere Dios disponer de esto.
Por mi parte, me atrevo a asegurar a Su Majestad que no perderé ninguna ocasión de servirle, a pesar de mis ruindades, y que solamente mis pecados podrán impedir que esto se realice 1.
He sentido mucha pena por el regreso de los misioneros de Su Majestad, ante el temor de que le hayan dado a Su Majestad algún motivo para despedirlos; ha faltado muy poco para decirle a alguno de ellos que vuelva.
Le agradezco muy humildemente a Su Majestad el favor incomparable que sigue concediendo a los que se han quedado por allí, y le pido a Nuestro Señor que sea él su recompensa y que me haga digno de la gracia de merecer que Su Majestad me siga considerando como su más humilde y obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL ________ 1.
La asamblea del clero de Francia no se ocupó de las necesidades de Polonia hasta 1657, después de recibir una carta de Luisa María de Gonzaga, y fue para declarar que las circunstancias no le permitían responder a los deseos de la reina. (Cf.
Collection des Procès-Verbaux des Assemblées du Clergé de France depuis l’ année 1560 jusqu’ à présent.
Paris 17071780, t.
IV , 431). 535
Tomo V · página PDF 535Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.