Carta · tomo V
A UN SACERDOTE DE LA MISION
2106 [2022,V ,565-566] A UN SACERDOTE DE LA MISION Teniendo en cuenta las señales verdaderas y extraordinarias que Dios ha mostrado en usted de su vocación por la salvación de aquel pueblo 1, le abrazo en espíritu, con todo el sentimiento de alegría y de cariño que merece un alma a la que Dios ha escogido entre tantas otras que habitan en la tierra para llevar un gran número de ellos al cielo, como es la suya, que lo ha dejado todo por ese fin.
Ciertamente, ¿quién podrá no amar a esa querida alma, tan desprendida de las criaturas, de sus intereses y de su propio cuerpo, al que anima solamente para hacerle servir a los designios de Dios, que es su fin y su único objetivo?
Pero además, ¿quién dejará de cuidar las fuerzas de ese cuerpo, destinado ciertamente a dar la vista a los ciegos y a resucitar a los muertos ?
Esto es lo que me obliga a pedirle que lo mire como un instrumento de Dios para la salvación de otros muchos y que lo conserve con esta finalidad.
Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.