Carta · tomo V
A UN SACERDOTE DE LA MISION DE LA ROSE
2123 [2039,V ,584-585] A UN SACERDOTE DE LA MISION DE LA ROSE Abril de 1656 Le abrazo con todo el afecto de mi alma, considerando a la suya como una víctima ofrecida continuamente a la gloria de su soberano Señor, que trabaja por su perfección y por la salvación de su prójimo.
¡Dios mío, padre!
¡Qué felicidad la de aquellos que se entregan a él sin reserva para realizar las obras que Jesucristo realizó y para practicar las virtudes que él practicó, como la pobreza, la obediencia, la humildad, la paciencia, el celo y todas las demás! 1.
Así es como son los verdaderos discípulos del divino Maestro; viven puramente de su espíritu y derraman junto con el olor de su vida divina el mérito de sus santas acciones, para edificación de las almas por las que él murió y resucitó.
Así pues, si yo le miro como uno de sus buenos servidores, ¿no tendré razón para estimarle y para quererle en él, y para implorar muchas veces sobre usted, tal como lo hago, la continuación de sus gracias, para que le sea fiel hasta el final de su vida, y para que se vea luego coronado de su gloria por los siglos de los siglos?
Tales son los deseos de mi corazón para la felicidad del suyo.
Tomo V · p. 584Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.