Carta · tomo V
A UN SACERDOTE DE LA MISION
2131 [2047,V ,593-594] A UN SACERDOTE DE LA MISION Doy infinitas gracias a Dios por esos deseos que le ha dado de ir a los países extraños, si se le envía, o para dejar de ir y quedarse aquí, si le mandamos quedarse.
La santa indiferencia en todas las cosas es el estado propio de los perfectos.
Y la suya me da esperanzas de que Dios será glorificado en usted y por medio de usted, tal como se lo pido de todo corazón; también a usted le ruego, padre, que le pida para nosotros la gracia de abandonarnos por completo a sus divinos designios.
Hemos de servirle según su gusto y renunciar a los nuestros, tanto en lo que se refiere a los lugares como a los cargos.
Lo necesario es que seamos de Dios, y así estaremos en la mejor situación en que pueden estar sus mejores hijos, que se honran con el título de servidores del evangelio, por medio de los cuales quiere Nuestro Señor darse a conocer a todo el mundo.
¿Qué nos importa cómo y en qué lugar, con tal que lo hagamos así de verdad?
Y seguramente que lo haremos, si le dejamos hacer a él en nosotros. ________ 1.
San Vicente escribía esta carta el miércoles santo.
Carta 2131 — ABELL Y, o.c. l.
III, cap. 5, sec..
II, 45. 563
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