Carta · tomo V
A JUAN MARTIN
12 de mayo de 1656
2148 [2064,V ,611-613] A JUAN MARTIN París, 12 de mayo de 1656 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Admiro la bondad de Dios y las gracias que les concede con esa emoción del pueblo que asiste a sus ejercicios.
No me cabe duda de que su divina providencia le ha llamado al Piamonte, no sólo para introducir allí a la compañía, sino para desterrar la ignorancia y el pecado por la virtud de su palabra y la eficacia de sus trabajos.
Le doy muy humildemente las gracias por el éxito que le ha concedido hasta el presente y por las fuerzas que le comunica.
Le ruego que se las administre debidamente, y a Nuestro Señor que se las aumente a medida que le vaya dando ocasión de utilizarlas.
El padre Berthe me ha escrito sobre las preocupaciones que le da el padre Deheaume y la poca ayuda que puede usted esperar de él; lo siento mucho, sobre todo por la dificultad que tenemos de enviarle por ahora a ninguno que sea capaz de ayudarle por largo tiempo.
Procuraremos hacer lo que podamos, si no de la forma que me ha propuesto el padre Berthe, por lo menos de la manera mejor y más pronta que podamos.
Hace ya algunos días que tenía prevista la respuesta que hay que dar al señor marqués de Pianezza sobre el deseo que tiene de aumentar su fundación, añadiéndole 400 libras para las dos misas fundadas por su esposa y que habrán de celebrarse diariamente por esa comunidad; yo creía que estaba pensando en pedirnos dos sacerdotes más, pero usted me ha aclarado la cosa al decirme que no pide más que uno.
Pero como recibí ayer mismo su carta, no he tenido todavía tiempo de tratar el asunto con los asistentes ,; lo haré lo antes que pueda para poder contestarle pronto.
Puede decírselo así al señor marqués, si le pregunta por nuestra decisión 2. ________ Carta 2148 (CF).
— Archivo de Turín, original. 1.
Primera redacción: con mis asistentes. 2.
Primera redacción: en caso de que le urja la respuesta.
Las palabras le pregunta por nuestra decisión son de mano del santo. 579
Casi no se ha marchado aún su visitador cuando nos dice usted que vuelve a la misión para hacer uso de las gracias de Dios y hacer rendir sus talentos.
Siento un consuelo mucho mayor de lo que le podría explicar al ver su buena disposición 3, su ardor en este ministerio tan saludable y su paciencia en medio de las fatigas de cuerpo y de espíritu.
Eso es caminar por el sendero de los santos o, mejor dicho, por el del Santo de los santos, Nuestro Señor, a quien seguiré ofreciéndole a usted y a su familia, para que les anime a todos de su espíritu.
Soy en su amor, padre, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al padre Martin, superior de los sacerdotes de la Misión de Turín.
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