Carta · tomo V

A UN SACERDOTE DE LA MISION, EN SAINT-MEEN

17 de mayo de 1656

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
V
Extensión
520 palabras
Página inicial
614
Ver tomo

2151 [2067,V ,614-615] A UN SACERDOTE DE LA MISION, EN SAINT-MEEN 17 de mayo de 1656 El candor con que me expone usted todas sus preocupaciones es una gracia de Dios y yo le deseo además una nueva, la de la paciencia.

No durará mucho ese abatimiento de espíritu; se trata de un nubarrón que pronto pasa.

El hombre es como el tiempo, que nunca está lo mismo, y quiero creer que después de haberme escrito su carta ya habrá sentido usted algún alivio.

Si esos pensamientos proceden del espíritu maligno, a usted no le gustaría aceptar lo que él pretende, que es cansarle del servicio de Dios y privar a las almas de los auxilios que reciben de su presencia en ese sitio; y si esas preocupaciones vienen de Dios, es usted demasiado suyo para rechazar lo que él le presente y demasiado experimentado en los movimientos de su gracia para no darse cuenta de que su voluntad se encuentra en las tribulaciones.

Los santos se han visto probados de diferentes maneras y ha sido con su paciencia en medio de las dificultades y con su perseverancia en las santas empresas como han logrado salir victoriosos.

Tomo V · p. 614

Lo sabe usted muy bien, padre, y yo sé también que no quiere ir a Dios por otro camino distinto del que él le traza.

Si el ejercicio del tribunal de la confesión le causa en parte esas tribulaciones, no por ello hay que dejar de seguir reconciliando a las almas con Dios; la de usted no encontrará dejando el confesionario ese descanso que busca, ya que la paz ________ Carta 2151 — Reg. 2, 341. 581

Tomo V · p. 614

sólo se encuentra en el cumplimiento de la voluntad de Dios que conoce usted por medio de la obediencia.

También me dice usted que el deseo de regresar a su país contribuye a suscitar esa inquietud.

Le creo, padre; por ahí podrá usted deducir que ese deseo no viene de Dios, ya que sus inspiraciones son suaves, atrayentes y casi imperceptibles, mientras que los movimientos de la naturaleza y las sugestiones del diablo perturban y violentan al alma por sus esfuerzos.

Es evidente que Nuestro Señor no quiere inspirarle ese regreso a casa de sus padres, siendo así que ha sido él quien le separó de ello para que lo siguiese.

Por tanto, le ruego que continúe dando gloria a Dios en el lugar y de la forma que sabe usted que él desea; tome esta resolución desde ahora mismo y tenga más confianza de la que tiene en su superior 1.

Tomo V · página PDF 582

Es un buen misionero, prudente y virtuoso, que no quiere otra cosa más que llevarle a Dios y que progrese usted cada vez más, procurando el bien del prójimo; pero aun cuando fuera todavía mejor, no es tanto su bondad lo que tiene usted que considerar, sino más bien el hecho de que representa a Nuestro Señor y que Nuestro Señor está en él para guiarle, lo mismo que está en la persona del pobre para recibir la limosna del rico.

De esta forma, abriéndose a él, se abrirá usted a Dios y, haciendo lo que él le diga, cumplirá usted la voluntad divina.

Tomo V · página PDF 582

Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.

Volver arriba ▶ VicenPlay