Carta · tomo V
A UN SACERDOTE DE LA MISION
14 de junio de 1656
2165 [2081,V ,632] A UN SACERDOTE DE LA MISION 14 de junio de 1656 Le doy gracias a Dios por las bendiciones que derrama sobre los trabajos de los reverendos padres jesuitas durante el jubileo, y de que usted reconozca que todo ese fruto tiene que atribuirse a su forma de hablar con sencillez y familiaridad.
Espero que ese ejemplo nos confirmará en la práctica de no hablar jamás en público y en privado más que con sencillez, humildad y caridad.
Este es el mayor secreto que puede uno encontrar para tener éxito en la predicación, mientras que la práctica contraria no sirve más que para ejercitar la paciencia de los oyentes y llenar de vanidad al que les habla.
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