Carta · tomo V
A UN CLÉRIGO DE LA MISION DE GENOVA
16 de junio de 1656
2167 [2082,V ,633-634] A UN CLÉRIGO DE LA MISION DE GENOVA 16 de junio de 1656 Le doy gracias a Dios por esa indiferencia que le ha dado respecto al lugar de residencia y, me atrevo a decir, respecto ________ Annales de la C.
M. (1926) 428-429 con un sucinto comentarlo; nueva publicación, revisada ante una copia fotográfica, en los Annales de la C.
M. (1937) 238. 1.
La señorita de Villers, dama de honor de Luisa María de Gonzaga, reina de Polonia; murió en 1658. 2.
Alusión a las noticias sobre la situación peligrosa del reino de Polonia tras la invasión del país por los suecos. 3.
Alusión a la carta del padre Ozenne del 11 de mayo de 1656, a la que san Vicente contestó el 9 de junio; de la respuesta del santo se deduce que el padre Ozenne señalaba cierta mitigación en las calamidades que desde el año 1655 afligían a Polonia.
Carta 2167.
— Reg. 2, 341. 598
a cualquier tipo de ocupaciones.
Las gracias que me dice ha recibido usted en la que actualmente está desempeñando tienen que convencerle de que la asistencia divina no le faltará tampoco en las otras ocasiones que se le presenten, sino que la ayuda de su gracia será tanto mayor cuanto más dificultades encuentre en ellas, con tal que tenga usted confianza en Dios y se abandone en sus manos que haga de usted lo que él quiera.
Esos bajos sentimientos que tiene usted de sí mismo son buenos, y pido a Nuestro Señor que les dé todos los que necesite para seguirle siempre en la práctica de la santa humildad; pero no deben impedirle someterse a lo que le mandan, si la santa obediencia le pone a enseñar filosofía.
De esta forma demuestra usted que está preparado para aceptarlo en cuanto se lo indiquen, de lo que doy gracias a Dios como de una victoria que ha conseguido usted sobre la naturaleza rebelde.
Si podemos enviar otro profesor para esa clase, tal como procuraremos hacerlo para acomodarnos a sus deseos 1, no le faltarán a usted buenas ocasiones para rendir grandes servicios a Nuestro Señor ni dificultades para practicar la fortaleza y la mortificación, ya que las hay siempre en abundancia en todos los caminos que conducen a Dios.
Entretanto le he preguntado al padre Watebled 2 si cree delante de Dios que tiene usted la debida preparación para enseñar filosofía; me ha dicho que no le cabía duda de ello.
Así pues, le ruego que se entregue a Dios para ello, en la duda de si podré enviar a otro.
Le compadezco mucho por esas penas de espíritu que usted padece, ya que no hay nada que aflija tanto a un alma que ama a Dios, ni que la desanime más en sus primeras resoluciones, ni que la exponga más a las tentaciones, que esa tibieza que siente usted ante las cosas de Dios y esa falta de gusto por la oración, las lecturas espirituales, etcétera.
Por eso, mi querido hermano, debe usted pedirle mucho a Dios que aleje de usted esa situación o que le conceda la gracia de aprovecharla debidamente.
Su bondad hará sin duda una de esas dos cosas si, a pesar de todas esas sequedades, se mantiene usted fiel a sus ejercicios.
Por lo demás, no se extrañe ________ 1.
San Vicente se lo había propuesto al padre Ennery, que no había tenido tiempo de enviar su respuesta (cf. carta 2160) 2.
Profesor en San Lázaro. 599
usted de verse en ese estado; es lo que les ha pasado también a muchos santos que han pasado por esa situación.
Espero que pronto se cambie todo en fervor y en alegría de espíritu, sobre todo si se tiene en cuenta que el hombre no se encuentra jamás en el mismo estado y que Nuestro Señor prueba a sus mejores servidores unas veces de una manera y otras de otra, para que estén debidamente experimentados.
Así pues, mi querido hermano, procure aceptar todas las cosas como viniendo de su mano paternal y siga firme en medio de todos esos cambios, sin buscar otra cosa más que a él y su propia abnegación.
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