Carta · tomo V
A JUAN MARTIN
23 de junio de 1656
2170 [2085,V ,637-641] A JUAN MARTIN París, 23 de junio de 1656 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Su carta del día 30 de mayo nos ha traído una alegría imposible de expresar y nuevos motivos para alabar a Dios por sus esfuerzos y trabajos; las bendiciones de Dios son tan evidentes que es imposible desear más.
Así pues, ¡que sea por siempre adorado y bendecido su santo nombre!
Así se lo he dicho a la compañía, después de haberles hablado de las diversas misiones que usted hace y de los felices resultados que ha obtenido, incluso en relación con los herejes.
Si hay alguna persona en el mundo con más obligación de humillarse, somos usted y yo; también pienso en todos los que trabajan con usted; yo por mis pecados, y ustedes por los bienes que Dios quiere hacer por su medio; yo por verme fuera de la posibilidad de asistir a las almas, y ustedes por verse escogidos para contribuir a la santificación de infinitas almas y hacerlo con tanto fruto.
Se necesita una gran humildad para no llenarse de complacencia ante esos progresos ni ante los aplausos del público; se necesita una gran humildad, y muy necesaria, para referir a Dios la gloria de todos sus trabajos.
Sí, padre, necesita usted una humildad firme y vigorosa para llevar el peso ________ Carta 2170 (CF).
— Archivo de Turín, original. 602
de tantas gracias de Dios, y concebir un gran sentimiento de gratitud para reconocer al autor de todo ello.
Le pido, pues, a Nuestro Señor, que les dé esos sentimientos a todos ustedes, no dudando de que sobre ese fundamento él establecerá un gran almacén de dones celestiales, que les harán cada vez más agradables a los ojos de Dios, muy útiles al pobre pueblo y muy provechosos al estado eclesiástico.
También le doy gracias a Dios por el favor que le ha hecho encontrar ante Su Alteza Real, que no ha visto con desagrado la reverencia que le ha ido a hacer ni los servicios que le ha ofrecido.
Esto nos demuestra lo liberal que es Dios para con quienes le sirven, al ver cómo unos pobres sacerdotes, que se entregan por su amor a la salvación de las pobres gentes del campo, llegan a elevarse hasta la benevolencia de los soberanos y la estima de los grandes del mundo.
También es una gracia de Dios esa iglesia que le han ofrecido en la ciudad, dedicada al Santísimo Sacramento, propia para los ejercicios de un seminario y para los ordenandos.
Hemos de pedirle a Nuestro Señor que dé a conocer su voluntad a todos los que tienen esos deseos y también a nosotros, para que correspondamos a ellos en todo lo que podamos.
Si esa propuesta sigue adelante, haga el favor de escribirme indicándome las razones en favor y en contra con todo detalle, para que yo pueda indicarle lo que pienso.
Hemos de recibir con respeto todo lo que Dios nos presenta y examinar luego las cosas con todas sus circunstancias, para hacer lo que más convenga.
No me cabe duda, padre, de que la gracia que acompaña al señor marqués, su fundador, ha atraído sobre usted todos los favores espirituales y temporales que Nuestro Señor le da 1, y que hay que atribuir a su mérito todos los que Dios le está preparando todavía.
Sea lo que fuere, hemos de estarle muy agradecidos.
¡Que Dios le conserve y santifique cada vez más, así como también al señor presidente Belletia, que le ha hablado de esa iglesia y que le demuestra tanto afecto!
Cuando tenga ocasión de hablar con ellos, asegúreles nuestra total ________ 1.
Primera redacción: «No me cabe duda, padre, de que la santidad del señor marqués, su fundador...».
El santo corrigió la frase de su propia mano. 603
Tomo V · página PDF 603gratitud y nuestras humildes oraciones, así como nuestra obediencia perpetua, especialmente la mía.
Nos pide usted ayuda y hacemos todo lo que podemos para poder dársela.
Tenemos aquí un sacerdote muy bueno y ejemplar, que predica bastante bien, súbdito de nacimiento de Su Alteza Real, que destinaron para usted y que le enviaremos lo antes posible 2.
Sin embargo, no habla italiano; espero que, estando con usted, lo podrá aprender en poco tiempo y que Nuestro Señor, que da la inteligencia y el don de lenguas extrañas, se lo hará fácil.
También hemos pensado, e incluso escrito, en hacer algún cambio entre ustedes y la casa de Génova, que podrá proporcionarle algún alivio, con tal que la casa de Roma pueda darle un predicador al padre Blatiron y que el padre Richard, que quiere salir de donde está, vaya contento a trabajar con usted, según espero.
Entretanto le ruego, en nombre de Nuestro Señor, que cuide de su salud y que modere sus actividades.
Le enviaré en otra ocasión la instrucción que usted me pide de la cofradía de damas de las parroquias de París, de su unión y de sus obras de caridad 3.
En cuanto a las hermanas que sirven a los pobres enfermos, le enviaré también una memoria de sus ocupaciones y de su manera de vivir, por si quisieran tener algunas en Turín y pudiera enviarlas la señorita Le Gras; pero está tan apurada por dárselas a muchos obispos y otras personas distinguidas que se las piden, y dispone de tan pocas ________ 2.
El padre de Musy. 3.
La cofradía de la Caridad fundada en 1629 en la parroquia de San Salvador había dado tan buenos resultados que casi todos los párrocos de la ciudad y alrededores de París se habían apresurado a crear una en sus parroquias.
La Compañía del Santísimo Sacramento favoreció este movimiento y bajo su impulso nacieron varias Caridades.
La mayoría de estas cofradías pidieron hijas de la Caridad para su servicio.
Los párrocos, que eran los directores de las «Caridades», redactaron sobre la base del reglamento general establecido por san Vicente otros reglamentos particulares, que variaron según el tiempo y las parroquias.
Se encuentran algunos de esos reglamentos en la Biblioteca del Arsenal (ms. 2565) y en la Biblioteca Nacional (R. 26.015-26.018, 27.1992-7.208).
Véase S.
DE DONCOURT, Remarques historiques sur l’ église et la paroisse de S.
Sulpice.
Paris 1773, t.
III, 1 s.
La cofradía del Hôtel-Dieu no era parroquial. 604
que no estén ya empleadas, que no sabe la pobre hacia dónde inclinarse 4.
No tenemos ninguna noticia que darles; nos encontramos bastante bien, gracias a Dios.
Nuestra gente anda dispersa por tres diócesis distintas, haciendo misiones.
Ha llegado a Nantes un barco de Madagascar, que nos ha traído algunas noticias.
Cuando salió de allí, no habían llegado aún el padre Dufour ni los demás.
Las cartas del padre Bourdaise nos han alegrado y entristecido al mismo tiempo.
De momento no le diré nada de los motivos de esta alegría, pues me los reservo para comunicárselos en una copia que vamos a enviar de su relación 5.
Pero la asistencia que debemos a nuestros difuntos, uno de los cuales es el padre Mousnier, me obliga a comunicarle nuestro dolor, para procurarle a su alma la ayuda de sus oraciones, aun cuando tengamos motivos para creer que no las necesita.
Ha muerto por un exceso de celo y de austeridad de vida 6, y la manera con que siempre vivió nos ha de hacer pensar que se encuentra gozando ahora de la gloria con que Dios corona a los obreros evangélicos que mueren con las armas en la mano, tal como él lo ha hecho.
Saludo cordialmente a su familia y soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Me olvidaba de decirle que hemos enviado al señor Delaforcade, en Lión, un paquete para que se lo haga llegar a ustedes por un camino distinto del correo; van algunas copias del breve de las indulgencias y de los casos reservados a la Santa Sede para los misioneros y las misiones, junto con una memoria de lo que hay que hacer para poder servirse de él.
Dirección: Al padre Martin, superior de los sacerdotes de la Misión de Turín. ________ 4.
Véase la carta 2164. 5.
La carta 2075. 6.
El 5 de mayo de 1655. 605
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