Carta · tomo VI
A CARLOS OZENNE
7 de julio de 1656
2178 [2092,VI,3-5] A CARLOS OZENNE París, 7 de julio de 1656 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí su carta del 8 de junio hace solamente dos días; tres o cuatro días antes había recibido la del Padre Duperroy, que nos ha afligido mucho con la noticia de la enfermedad peligrosa del Padre Desdames; algo nos ha aliviado su última carta, en la que nos dice usted que el señor de Saint-Martin, capellán del rey, que se hospedó en su casa de Santa Cruz hasta finales de mayo y que le ha escrito al señor de Fleury, no le dice nada del Padre Desdames; esto puede ser una señal de que se encuentra mejor o, por lo menos, de que no ha empeorado.
¡Quiera Dios conservar para la compañía a este siervo suyo!
Lo encomiendo a las oraciones de la compañía y continuaremos ofreciéndoselo a Dios y preocupándonos por su salud, hasta que sepamos con seguridad que se ha restablecido por completo.
Si tiene usted ocasión de escribirle a él o al Padre Duperroy, indíqueselo.
Yo siento mucho no poder escribirles, con todo este jaleo en que estoy metido.
Le agradezco mucho que haya atendido usted a sus necesidades y le doy gracias a Dios y a esa digna madre, que ha dispuesto que no les falte nada, por esa excesiva bondad que les muestra a todos ustedes.
Le pido a su divina Majestad que sea él su recompensa.
Haga el favor de asegurarle mis servicios y mi gratitud, así como también nuestra puntualidad en devolverle aquí, en la ocasión y por medio de las personas que ella nos señale, el dinero que les preste a ustedes y a los padres de Varsovia.
Y vuelvo a recordar a esos pobres misioneros, que ciertamente están muy dentro de mi corazón, con ocasión del sitio de Varsovia; pues, al encontrarse rodeados de peligros y de molestias, son muy de compadecer y se encuentran en peligro.
Espero, sin embargo, que Dios y el rey los protejan, de modo que no les suceda nada de lo que estamos temiendo.
Así se lo pido a su divina bondad. ________ Carta 2178 (CF).
— Archivo de Cracovia, original. 9
He querido hablarle de antemano de los motivos de nuestro dolor para no pensar en lo que queda de carta más que en el consuelo que sentimos al enterarnos de los éxitos de los ejércitos del rey sobre los enemigos de la Iglesia y de su estado.
Me siento incapaz de expresarle los sentimientos de alegría y de gratitud que siento en mi espíritu y que me obligan a bendecir y a dar incesantes gracias a Dios por todos esos éxitos que usted me indica.
También le ruego y encargo oraciones para que acepte tomar él mismo las armas y combatir en favor de ese reino, conservando a Sus Majestades y haciendo que se cumplan sus justos deseos.
Las obligaciones que tenemos contraídas con ellos están tan presentes en mi ánimo y en mi corazón que me gustaría ser un poderoso rey para agradecérselas o un buen sacerdote para merecerlas.
¡Quiera Nuestro Señor ser nuestro todo!
Soy en su amor su muy humilde servidor.
Vicente Depaul indigno sacerdote de la Misión No es cierto lo que le han dicho de los desórdenes de París; esta ciudad goza de perfecta paz desde hace cuatro años 1.
Dirección: Al Padre Ozenne, superior de los sacerdotes de la Misión de Varsovia, actualmente en la corte de la reina de Polonia
Tomo VI · página PDF 10Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.