Carta · tomo VI

A GUILLERMO DEL VILLE, SACERDOTE DE LA MISIÓN DE ARRAS

28 de agosto de 1656

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VI
Extensión
1.509 palabras
Página inicial
67
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2218 [2130,VI,67-72] A GUILLERMO DEL VILLE, SACERDOTE DE LA MISIÓN DE ARRAS París, 28 de agosto de 1656 Padre: Me he alegrado mucho con todas las cosas que me dice sobre el éxito de sus misiones, de las buenas disposiciones que ha encontrado usted por allí, pero sobre todo de la gracia que Nuestro Señor le ha concedido con la buena acogida que le han hecho el señor obispo recién nombrado 1 y el señor gobernador.

Pido a Nuestro Señor que ]e conceda la gracia de responder a sus esperanzas y estoy seguro de que así lo hará la divina bondad.

La señorita Le Gras hará partir a las hijas de la Caridad para Arras en el próximo coche de Amiens, ya que no ha podido hacerlo hoy al estar ocupadas todas las plazas 2 Estas hijas son buenas servidoras de Dios; espero que él bendecirá sus tareas.

La de Arras se encuentra un poco delicada, pero espero que cogerá fuerzas con el aire de los campos.

Si las que se presentan allí para entrar en la compañía de la Caridad tienen verdadera vocación y las cualidades que se necesitan para ello, las recibirá la señorita Le Gras.

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Ya sabe usted, Padre, que se necesitan esas dos condiciones para apartarse del mundo y entregarse a Dios en cualquier trabajo, como es el de estas hijas.

Lo mismo le digo a propósito de los que se presenten para entrar en nuestra compañía, que no puede recibirles más que con las mismas condiciones, ni retenerles si no se portan bien en el seminario.

Sigue por aquí el hermano Ignacio 3, aunque le hayan dicho a usted lo contrario.

Lo que ha dado lugar a ese rumor es que ________ Carta 2218 (CF).

— Archivo de Turín, original.

Lo que sigue a las palabras «El hermano zapatero de Arras» es de mano del santo. 1.

Esteban Moreau (1656-1670). 2.

La fundación de Arras se había hecho a instancias del obispo de dicha ciudad y de las damas de la Caridad de París.

Conservamos los consejos que dio san Vicente el 30 de agosto de 1656 a las dos hermanas destinadas a aquella fundación, sor Margarita Chétif y sor Radegunda Lefantin, y el reglamento que les trazó santa Luisa de Marillac. 3.

Felipe Ignacio Boucher. 69

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le han prologando el tiempo del seminario, por ciertos motivos que han tenido.

Espero que sabrá aprovecharlo.

No hay motivos para alarmarse cuando se ve a alguien que ha sido rechazado en una congregación o que se le despide durante el tiempo de seminario.

El hermano zapatero de Arras, que ha regresado hace unos días, le habrá podido decir todo lo que hemos hecho por retenerle; por este ejemplo todo el mundo podrá juzgar que se hace todo lo que se puede para retener a las personas que parecen tener las cualidades requeridas y que solamente con gran pena se consiente en la marcha de los que lo piden, o bien que hay que despedir a los que no usan bien de la gracia que han recibido de Dios.

¿Qué comunidad hay que no rechace a los que se presentan, si carecen de las cualidades requeridas, o que no despida a los que no se portan bien?

Hace algún tiempo conversaba con un gran prelado, que sabía lo que son las comunidades, y le hablaban de una, alabándola porque no despedía nunca a ninguna persona después de haberla recibido; entonces aquel prelado exclamó: «¡Pobre comunidad!

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¡Tú no tiendes a tu perfección, ya que son buenas para ti toda clase de gentes!».

No todos los árboles que se plantan se muestran lozanos, ni salen todos los granos que ha sembrado el labrador.

El reino de Dios es comparado con la red que se tira al mar, que recoge peces buenos y malos, y el pescador se queda con los buenos y devuelve los otros al mar.

El Hijo de Dios no recibió en su compañía a todos los que se le presentaron, ni usó tampoco de su autoridad para retener a los que se quisieron retirar, sino que lo dejó en manos de los que quedaron, diciéndoles: Numquid et vos vultis abire cum illis? 4.

Y si no expulsó a Judas, fue porque tenía que ser el principal instrumento de su pasión.

Le digo todo esto, Padre, para que usted se lo haga comprender a los que, como usted me ha dicho, tienen sentimientos contrarios y a los que me dice usted que se disponen a entrar en la compañía y a sus parientes.

El Hijo de Dios informaba a sus apóstoles de todos los riegos que corrían, y creo que los ________ 4 Jn 6, 68. 70

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misioneros harían bien en proceder de esta manera y en honrar la sencillez y el candor de Nuestro Señor en esto, como en todas las cosas.

Sí, pero muchos se quedarán escandalizados de esto y no entrarán en la compañía.

Se tratará de un escándalo recibido, si es que se puede llamar escándalo a lo que practican todas las comunidades de la iglesia de Dios que están bien ordenadas.

Y si es Nuestro Señor el que les llama, no dejarán de venir por ello; y si no es él, no tenemos por qué desearlos en nuestra compañía, que solamente tiene que querer a los que Dios envía; y aunque hubiera algunos que se desanimasen por esta consideración, no harían nunca nada que valiera la pena en la compañía.

Añadiré a todo lo que acabo de decir de los que desean entrar en la compañía, que puede usted estar tranquilo con los que están aquí.

Esté seguro de que, como estemos obligados a velar por su conservación lo mismo que por la nuestra, lo haremos así; y asegure de ello a sus padres, sin que nadie se preocupe por lo que pueda pasarles 5. ________ 5.

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El registro 2 continúa con las siguientes palabras, que no encontramos en el original: «No nos envíe a nadie, por favor, si Dios no le impulsa; y a los que tengan alguna necesidad, no les dé ninguna esperanza de que los recibiremos, si no son capaces ni decididos para nuestras tareas.

No dudo de que la guerra molestará a sus familias, ya que incluso aquí sentimos sus efectos.

Sin embargo, lo menos que pueden hacer es traer con qué vestirse la primera vez; ya hacemos bastante nosotros con cargarnos con los demás gastos, que son muy grandes, antes de que puedan hacernos algún servicio.

No puede usted imaginarse lo apurados que estamos y lo mucho que nos cuesta sostener la casa.

Tengo continuamente delante de mí al Padre procurador, diciéndome lo que debe y que no tiene para pagar.

Por eso, Padre, no podemos tener esas consideraciones que usted dice, a no ser solamente en favor de los pobres, con los que nos contentaremos sólo con veinte escudos; pero los que puedan dar más, necesitarán por lo menos 100 libras para sus hábitos, todo incluido.

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Es justo que hagan este esfuerzo, pues no es seguro que se queden con nosotros, ya que con frecuencia muchos se marchan después de haber estado mantenidos cinco o seis años en el seminario o en los estudios, haciendo así inútil para la compañía ese gasto.

El señor obispo recién nombrado de Arras, etcétera».

Es de presumir que 71

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El señor obispo de Arras, nombrado recientemente, me dice que nos llevará a su abadía de Saint-Josse 6, a trabajar por la salvación de sus feligreses; haga usted lo que él le ordene.

Le enviamos una copia auténtica de las indulgencias para sus pequeñas misiones.

Y digo pequeñas para indicarle que no puede usted emprender otras grandes, ni nosotros podemos enviarle ayuda, ya que tenemos a muchos trabajando y estamos obligados a enviar gente a otras casas.

Le he pedido al Padre Alméras que le conteste y que le envíe las cosas que usted pide, o parte de ellas.

Pronto hará seis semanas que no hemos recibido carta de Roma, ni de Génova, más que una, por causa del contagio, que ha hecho que no funcionen los correos.

El Padre Blatiron me dice desde Génova que uno de sus bienhechores 7 se vio atacado por la peste y que él se ofreció al señor cardenal, su arzobispo, y le pidió permiso para ir a asistirle, pero que el cardenal no quiso que fuera, sino un compañero suyo, y que cuando éste se presentó a la puerta del enfermo para asistirle, le dio las gracias y no quiso que se expusiera por él, y murió aquella misma noche.

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Los asuntos de Polonia van cada vez mejor, gracias a Dios, aunque están a punto de llegar a la guerra con el rey de Suecia; el embajador de Francia y el de Holanda hacen todo lo que pueden por impedirlo.

Aquí predicamos en el refectorio por la mañana y por la tarde con mucho fruto, gracias a Dios, en cuyo amor soy su muy humilde y obediente servidor.

V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Delville. ________ el copista del registro 2 tenga ante la vista otro texto distinto del nuestro; esta suposición se ve confirmada por las numerosas variantes que hay entre nuestro texto y el suyo. 6.

Pequeño ayuntamiento del Pas-de-Calais, distrito de Montreuil. 7.

Juan Cristóbal Monchia. 72

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