Carta · tomo VI
AL SEÑOR AUBERT
17 de septiembre de 1656
2228 [2139,VI,82-83] AL SEÑOR AUBERT 17 de septiembre de 1656 Señor: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
La persona que me ha hablado del asunto en cuestión se encuentra ahora en el campo y no volverá hasta el miércoles 1. ________ 1.
Juan Planchamp. 2.
No llegó a entrar, o por lo menos no perseveró.
Carta 2228.
— Reg. 1, f.u 69. 1.
La señora des Essarts. 81
Procuraré verla ese mismo día e informarme de si lo que me dijo, que es exactamente lo mismo que le indiqué a usted, ha sido una ocurrencia suya espontánea a propósito de lo que le dije del extraordinario interés que tiene ese buen príncipe 2 de estar informado de la situación actual de Polonia, o si ha sido más bien una cosa premeditada y acordada de antemano 3.
Y si esa persona me dice que fue una idea que se le ocurrió de momento, no le diré nada; pero si se trata de algo premeditado, le daré cuenta de todo lo que ha pasado y preguntaré qué es lo que hay que hacer para llevar a cabo la cosa, proponiéndole que hable con usted, si lo cree conveniente, y diciéndole que Nuestro Señor le ha concedido a usted las gracias necesarias para negociar un asunto de tanta importancia, junto con la confianza que monseñor 4 tiene en usted y en sus gestiones.
Hoy he empezado el retiro espiritual, con el plan de pedirle a la persona en cuestión que venga a verme el día mismo que regrese a la ciudad o el día siguiente y de comunicarle a usted lo que se decida.
Quizás no le parezca a usted bien que empiece ahora el retiro, ya que se trata de un asunto de tanta importancia para la iglesia y en todos los sentidos; pero le aseguro que esto no impedirá lo más mínimo que yo contribuya en todo lo que pueda para ello.
Sólo Dios sabe con qué corazón ofreceré este asunto a Nuestro Señor, en cuyo amor soy su muy devoto... ________ 2.
Enrique, duque de Longueville, de quien era capellán el señor Aubert. 3.
Para evitar a su país los horrores de una guerra de sucesión, Luisa María de Gonzaga, privada de hijos, pensaba casar a su sobrina Ana, hija de la princesa palatina, con un príncipe extranjero que sucediese al rey Juan Casimiro en el trono de Polonia.
Le propusieron varios príncipes y cada uno tenía sus partidarios.
La señora de Longueville estaba dispuesta a ofrecerle uno de sus hijos, el conde de Dunois o el conde de Saint-Paul.
Mazarino prestó su apoyo a la candidatura del duque de Enghien, hijo del gran Condé.
Por otra parte, los amigos de Austria trabajaban en favor del archiduque Carlos.
La reina prefería un príncipe francés y, después de muchas vacilaciones, se puso al lado del duque de Enghien.
Este es el asunto grave y misterioso al que se refiere esta carta, así como la 2230 y la 2339. 4.
El duque de Longueville. 82
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