Carta · tomo VI
A LUIS RIVET, SUPERIOR DE SAINTES
17 de septiembre de 1656
2229 [2140,VI,83-85] A LUIS RIVET, SUPERIOR DE SAINTES 17 de septiembre de 1656 Estoy muy preocupado por esa preocupación que tiene usted y su familia por esos ruidos repetidos y subterráneos que se oyen todas las noches.
Lo primero que se me ha ocurrido sobre ello es que hay algún bromista que hace esos ruidos para reírse y burlarse de su desconcierto, o bien para quitarles la paz y el descanso, a fin de obligarles a que abandonen esa casa.
También ha sido eso lo que ha pensado el señor penitenciario, a quien he comunicado su carta.
Me ha confirmado en esta misma idea el recuerdo de que también aquí, en San Lázaro, ocurrió algo semejante: algunas personas, para divertirse, hacían resonar una voz lúgubre y tremebunda para asustar a los demás.
Pues bien, si ese ruido es como de una viga que cae a tierra desde lo alto de una casa, como usted indica, también tiene relación con el ruido de una carraca, de esas que se utilizan el viernes santo para llamar a la gente a los oficios de la iglesia, cuando se la oye de lejos.
Ese ruido se oye en toda la casa; y si la tocan en una cueva, resuena mucho más.
Por tanto, Padre, puede ser que sea algo por el estilo lo que ustedes oyen y que se trate de unos golpes fuertes que den algunos sobre una madera en algún lugar bajo tierra, o en su misma casa o en las de al lado.
Si lo hacen en broma, seguirán haciéndolo al ver el miedo que ustedes tienen; pero si se trata de un mal fin o es que trabajan quizás en algún taller prohibido, como por ejemplo para acuñar moneda, como algunos se imaginan, podrán cesar apenas oigan que la gente se preocupa por ese ruido sordo que se oye de noche, ya que tendrán miedo de que los descubran, y se irán a otro barrio.
Por eso, tenga usted cuidado de que no se trata de algún artificio humano.
Si no puede sospechar nada y ve que hay alguna probabilidad de que se trate de algún espíritu maligno o diabólico que hace ese ruido para molestarles, en ese caso dice el señor penitenciario que habría que recurrir a las bendiciones que permite la iglesia en esos casos, haciendo alguna aspersión de agua bendita y recitando algunos de los salmos ________ Carta 2229.
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apropiados para ello que hay en el ritual; y, sin contentarse con una sola vez, hacerlo durante tres días seguidos; esto tendrá más efecto si le parece conveniente al señor obispo 1 realizar personalmente estas acciones.
Vea usted, Padre, si es posible y conveniente molestarle para ello; en ese caso, suplíqueselo con insistencia, ya que estas oraciones tendrán en él una virtud más eficaz que en cualquier otro simple sacerdote; pero asegúrese antes, como ya le he dicho, de que ese ruido extraordinario no procede de los hombres.
Por lo demás, Padre, venga de donde venga y pase lo que pase, no hay que preocuparse, sino despreciar todo eso y quedar en paz; si Dios no lo quiere, no recibirán ustedes ningún daño; y si Dios lo quiere, será para mayor bien, ya que todo cede en mayor beneficio de los que le sirven.
Si pueden ustedes pagarle a su criado el salario de los cuatro meses de enfermedad, así como los gastos de medicinas y del médico, creo que convendrá que le paguen, ya que se trata de un hombre pobre y un buen servidor 2.
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