Carta · tomo VI
A SOR NICOLASA HARAN, SUPERIORA DE NANTES
27 de septiembre de 1656
2237 [2148,VI,94-96] A SOR NICOLASA HARAN, SUPERIORA DE NANTES París, 27 de septiembre de 1656 Hermana: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Tenemos a uno o dos de nuestros padres que tienen que ir a Nantes junto con dos hermanos, procedentes de diversas ca________ Carta 2237.— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII o XVIII sacada del original, que era de la mano del santo. 92
sas; les he indicado que, para poder encontrarse, se dirijan a usted para que el primero que llegue le indique dónde se aloja y pueda usted indicárselo a los demás.
Le envío un paquete de cartas para el Padre Herbron, que es uno de ellos.
Le ruego que se lo entregue en mano y él le pagará los portes.
¿Cómo sigue usted, hermana?
¿Y cómo siguen las demás?
¿Tienen ustedes muchos enfermos?
¿Les gusta servirles por el amor de Dios?
¿Están ustedes en paz con los de dentro y con los de fuera, y están sobre todo muy unidas?
¿Se quieren mucho entre ustedes?
¿Se soportan las unas a las otras?
¿Observan bien el pequeño reglamento?
En una palabra, mi querida hija, ¿son todas ustedes buenas hijas de la Caridad, agradables a los ojos de Dios y edificantes para todo el mundo?
Si es así, como quiero creerlo, ¡qué alegría!
¡con qué entusiasmo daré gracias a su divina bondad!
Pues es ésta una de las mayores alegrías que se pueden tener en la tierra.
Pero si no es así, sería un motivo de gran aflicción.
Le ruego que me diga qué le parece de esto y que continúe por su parte cuidando bien de las demás, para llevarlas a Dios y a cumplir bien con sus obligaciones, tratándolas con respeto, mansedumbre y cariño, y dándoles finalmente el ejemplo de las virtudes que le gustaría a usted que practicasen.
Le pido a Nuestro Señor, que es la fuente de todas ellas y que las practicó primero para nuestra instrucción, que se las dé a usted y a ellas.
La señorita Le Gras se encuentra enferma en cama, con un poco de fiebre, causada por un dolor del costado.
Hace diez o doce días que, al querer levantarse, se cayó de la cama al suelo y se hizo daño; no se encuentra mejor desde entonces, aunque espero que no sea nada.
Pida a Dios por ella y por su pequeña compañía, que va cada vez mejor; Dios la bendice por todas partes, por su misericordia; le ruego que se la pida a Dios para mí, que soy en el amor de Nuestro Señor su muy afectuoso servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 93
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