Carta · tomo VI
AL MARQUÉS DE FABERT
15 de noviembre de 1656
2260 [2169,VI,129-131] AL MARQUÉS DE FABERT París, 15 de noviembre de 1656 Señor: No encuentro palabras para expresarle el agradecimiento que siento por todos sus favores para con esta pobre y ruin compañía, sobre todo por esa limosna tan considerable que acaba de hacernos, que podría considerarse como espléndida aun tratándose de un rey.
¿Cómo podremos agradecer debidamente esa incomparable caridad?
Le confieso, señor, que me siento muy indigno de ello y por eso le pido a Nuestro Señor que sea él mismo su paga y su recompensa y que santifique cada vez más su querida alma, la de la señora marquesa, y que bendiga a su querida familia.
El Padre Coglée me ha hablado ya de la perversión de esa señorita que se había convertido durante la estancia del rey en Sedán y que hizo profesión de fe en presencia de la reina; me ha expuesto el celo con que usted ha procedido en esta acción tan considerable y el efecto que se ha seguido de todo ello, de lo que doy gracias a Dios.
Cuando tuve el honor de ir a hacer la reverencia a la reina, como suelo hacer todos los años, le hablé de la ligereza de esa joven y de todo lo que usted ha hecho por ella; entonces la reina me dijo que sería conveniente sacarla de Sedán y enviarla a otro sitio y, por lo que a usted se refiere, que ella no dudaba lo más mínimo de que había hecho por ella todo lo debido y de que es usted un buen servidor de Dios y del rey.
Le dije además que pensaba que usted escribiría a Su Majestad lo que ha ocurrido en esta ocasión.
Y como el Padre Coglée me ha dicho luego que esa buena señorita se había arrepentido al ver el celo y la prudencia que usted había mostrado, le he rogado al señor de Saint-Jean, capellán de Su Majestad y que acaba de marcharse de aquí después de haber hecho un retiro, que informe a la reina de la bendición que Dios ha querido dar a todos los esfuerzos que usted ha hecho por encaminar bien a esa señorita, explicándole las dificultades que hay aquí para atender a las jóvenes de esa condición, para que Su Majestad se digne pensar en todo ello; por ________ Carta 2260 (CA).
— El original fue vendido por el señor Charavay. 125
Tomo VI · p. 129mi parte, no dejaré de hablar del asunto a las damas de la Caridad.
Esto es, señor, cuanto tengo que decirle por la presente; le renuevo mi agradecimiento y mi obediencia perpetua y soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión
Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.