Carta · tomo VI
A DONATO CRUOL Y, SUPERIOR DE LE MANS
18 de noviembre de 1656
2262 [2171,VI,131-134] A DONATO CRUOL Y, SUPERIOR DE LE MANS París, 18 de noviembre de 1656 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
La presente es para darle algunas noticias y para contestar a sus cartas.
Por aquí nos encontramos bastante bien, gracias a Dios.
Una parte de nuestra comunidad está en misiones y los demás se están preparando para la próxima ordenación.
Dios ha querido conceder una gracia especialísima a la compañía en la persona de los padres Boussordec y Herbron y del hermano Cristóbal que, habiendo embarcado en Nantes para Ma________ Carta 2261.
— Reg. 2, 175. 1.
Fernando de Neufville (1646-1657).
Carta 2262 (CF).
— Archivo de Turín, original. 126
dagascar, han estado a punto de perderse con su barco, que se había dado a la vela el 30 de octubre; le sobrevino un viento contrario, que lo obligó a entrar en la bahía y a echar el ancla frente a Saint-Nazaire.
El día de Todos los Santos, estos padres dijeron misa en el barco; pero como se sentían molestos por el meneo del barco, tomaron tierra el día siguiente para ir a celebrar en una iglesia, dejando al hermano en el barco.
Hecho esto, quisieron volver a bordo, pero no encontraron a nadie que se atreviera a tomar una chalupa para llevar]os allá, ya que el mar estaba muy agitado, aunque había varias personas dispuestas a ir allá.
El día 3 de noviembre, entre las diez y las once, la tempestad fue tan violenta que obligó a lanzarse a aquel pobre barco contra un banco de arena, en medio de la ría, a unos tres cuartos de legua, en donde perdieron la vida más de ochenta personas.
Algunos prepararon una balsa para poder salvarse, en donde pudo encontrar sitio nuestro hermano.
Y tomando un crucifijo en la mano, sin asustarse, y extendiendo su manto para que sirviese de vela, flotó desde Saint-Nazaire hasta Paimboeuf, o sea más de dos leguas, en compañía de quince o dieciséis personas, asegurándoles que no morirían si ponían su esperanza en Dios (¡fíjese en la fe de este muchacho!).
Y , en efecto, sucedió lo que les había prometido, pues se salvaron todos excepto uno que murió de frío y de miedo.
¿No le parece esto, Padre, una protección especialísima de Dios sobre estos tres misioneros, especialmente sobre este buen hermano, que a pesar de su timidez natural tuvo tanto coraje que supo infundir ánimos a los demás?
Le ruego que dé las gracias por ello a la divina bondad.
Las malas costumbres eran tan grandes en aquel barco que el Padre Boussordec me dice que por más de veinte veces se le había ocurrido pensar que jamás llegaría a buen puerto.
¡Quiera Nuestro Señor ser él el nuestro!
Usted podrá aprovecharse de esta calamidad, ya que le he dicho al hermano Cristóbal que vaya a casa de ustedes y que sirva durante algún tiempo a Nuestro Señor bajo su suave dirección.
Le ruego que lo reciba cordialmente y que le trate bien.
Podrá enseñar a sus domésticos a llevar la cocina y la despensa según las costumbres de la compañía, a fin de que, si nos ve127
mos obligados a quitárselo dentro de algún tiempo, ellos puedan suplir su ausencia.
Le doy gracias a Dios por las luces que le ha dado durante los ejercicios y por las santas disposiciones que le ha inspirado.
Estamos procurando legalizar la solicitud hecha por el Padre Duval para sus bosques.
No perderemos tiempo en hacer esto ni todo lo demás que le interese.
Me alegra mucho saber que ha dedicado usted al hermano Bienvenu a la instrucción de los alumnos más avanzados, dada la debilidad del hermano Descroizilles.
Como al señor obispo de Le Mans 1 no le parece bien que tengan ustedes misiones durante el adviento y la cuaresma, habrá que someterse a sus órdenes.
La religiosa que le ha escrito no volverá seguramente, a no ser que Dios haga un milagro.
El señor obispo de Troyes 2 me ha hablado de ella como de una hija perdida; está en su diócesis y él está pensando en echarla de allí.
Procuraré atender todo lo mejor posible al señor obispo de Cork 3.
Tengo aquí cien francos para él; se los enviaré en cuanto pueda.
Pensaremos en la propuesta del señor Bisuel, vicario general de Champfleur 4.
Me informaré más detalladamente de sus disposiciones de cuerpo y de espíritu.
Es preciso que sean muy buenas para asegurarse de ellas, después de haber salido ya de los capuchinos y de nuestro seminario.
Le pido a Nuestro Señor que bendiga a su familia cada vez más.
La saludo con todo cariño y soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie da la primera página: Padre Cruoly. ________ 1.
Filiberto Manuel de Beaumanoir de Lavardin (1640-1671). 2.
Francisco Malier de Houssaye (1641-1678). 3.
Roberto Barry. 4.
Pequeña localidad de la Sarthe, distrito de Mamers. 128
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