Carta · tomo VI
A JUAN BARREAU
24 de noviembre de 1656
2264 [2172,VI,134-136] A JUAN BARREAU París, 24 de noviembre de 1656 Mi querido hermano: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí sus cartas del 13 de julio y del 20 de septiembre, la primera por el camino de Túnez, que no contienen más que las preocupaciones en que se encuentra por sus compromisos y por el peligro en que está de que las cosas vayan cada vez peor, tanto por culpa del cambio de las sumas prestadas como por las nuevas vejaciones con que le amenazan.
No le quepa duda de que todo esto me llega al corazón; si dudase usted de ello, podría asegurarle que nunca me han pesado tanto otros asuntos como me pesan los suyos.
Desde aquella fecha ya habrá recibido usted algún alivio con las 3.100 libras que le enviamos en el mes de agosto.
Yo, sin embargo, no siento ningún alivio en mis preocupaciones; al contrario, sus cartas me dan todos los días nuevos temores de que en vez de acabar todas esas circunstancias que le afligen, terminen acabando con usted.
¿Qué vamos a hacer, mi querido hermano?
Hemos hecho ya un esfuerzo por poder darle esa ayuda; de momento nos es imposible darle nada más, ya que nos encontramos muy apurados; no exagero.
Por su lado, lo único que queda es restringir algo de sus gastos y de sus limosnas para poder pagar sus compromisos, y sobre todo decidirse una vez para siempre a no adelantar nada ni salir fiador de nadie, así como también tomar todas las precauciones posibles para no darles a los turcos ningún motivo de abuso; y si quieren molestarle sin motivo, no extrañarse de ________ Carta 2264 (CF).
— Archivo de Turín, original 130
sus amenazas ni de sus malos tratos, ya que entonces será usted bienaventurado, como lo ha prometido Nuestro Señor 1, ya que sufrirá por la justicia por causa de él; mientras que si se imagina librarse de sus manos por dinero, será usted más desgraciado, ya que al ver que se lo da fácilmente le presentarán todas las quejas del alemán, para intimidarle.
Pido a Nuestro Señor que le dé la firmeza necesaria y la confianza perfecta que debe tener usted en su protección, para que no se deje llevar más que por lo que es razonable.
Es todo cuanto puedo decirle.
Le escribo al Padre Le Vacher 2 con algunas noticias nuestras, para que él se las comunique 3.
¡Ea, hermano!
¡No se desanime!
El Padre Blatiron está continuamente pendiente de sus intereses.
Le ruego que me diga si, en ese dinero que dice que usted debe, están comprendidas las cantidades que le dan los de Génova.
Por lo demás, soy siempre, en la esperanza de que Nuestro Señor le ayudará a remediar sus necesidades, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Saludo al Padre Le Vacher, postrado en espíritu a sus pies.
Dirección: Al señor Barreau, cónsul de la nación francesa en Argel.
Tomo VI · página PDF 131Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.