Carta · tomo VI
A JUAN MARTIN
29 de diciembre de 1656
2277 [2184,VI,151-153] A JUAN MARTIN París, 29 de diciembre de 1656 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí su amable carta del día 15.
Ha sido usted el primero que me ha anunciado la muerte del buen Padre Lucas 1, que es una pérdida muy grande y que nos ha llenado de aflicción; pero para él ha sido una gracia de Dios haber muerto como un hombre apostólico y haber dado su vida por el prójimo, que es el acto mayor de caridad que puede hacerse, como ha dicho el mismo Señor.
Ya sabe usted cómo este siervo suyo, habiendo recibido la inspiración de exponerse por el servicio de los apestados, pidió permiso para ello y, cuando lo obtuvo, lo llevó a cabo con gran coraje, después de haberse preparado para ello con un retiro.
Dios, que nos lo había dado, es el que nos lo ha quitado.
¡Bendito sea su santo nombre!
Le pido, Padre, que dé gracias a Dios, como lo hemos hecho aquí, por haber honrado a la compañía con un misionero tan digno que prefirió la salvación de las almas a su propia vida, por la gloria de su Maestro.
Le hemos rezado a Dios, como usted, por su descanso, en la duda de si tendrá que satisfacer por algo, ya que la divina Providencia y la santa iglesia mandan rezar por los justos que han fallecido.
Todos los padres de aquella casa están dispuestos a seguir el ejemplo de este querido difunto exponiéndose como él, lo mismo que los de Roma, y sólo aguardan las órdenes del señor cardenal, ya que les he rogado que no hagan nada hasta entonces.
Todo esto nos da nuevos motivos para agradecer a Dios que nos haya dado almas tan desprendidas de la tierra y tan dispuestas para salir de ella como para permanecer en este mundo, con tal que se trate siempre de su servicio y de su gloria. ________ Carta 2277 (CF).
— Archivo de Turín, original. 1 No se trata aquí, como creyó equivocadamente el autor de su biografía (Notices, t. 1, 145), de Antonio Lucas, uno de los primeros compañeros de san Vicente, sino de Lucas Arimondo 145
Me ha consolado usted mucho con la noticia que me da de que el contagio ha disminuido tanto en Roma como en Génova.
Hace ya quince días que no he recibido carta del Padre Jolly.
La carta del Padre Blatiron, que ]leva fecha del 8 de este mes, dice lo mismo respecto a Génova, aunque no me dice nada del Padre Lucas, lo cual es una señal de que vivía por entonces.
Le hemos dado muchas gracias a Dios, y todavía sigo dándoselas, no sólo por las bendiciones singulares que le ha dado a su gran misión de Villafranca 2, sino porque ya le ha sacado a usted de ese trabajo que amenazaba con derrumbarle.
Así pues, ¡que sea bendito su santo nombre y que sea glorificado para siempre por las gracias que ha derramado sobre los pueblos y sobre los obreros!
¡Quiera su divina bondad conservar los frutos y robustecerle cada vez más para producir otros semejantes en abundancia!
Me preocupa el poco descanso que usted se ha tomado, ya que ha vuelto tan pronto al trabajo.
Le ruego, en nombre de Dios, que modere sus esfuerzos y que busque toda la ayuda que pueda.
Le pediremos a Dios que le bendiga y le conserve.
El jubileo que tenemos en esta diócesis ha sido la ocasión de que muchas personas nos hayan arrancado a los obreros que teníamos, para que fueran a preparar a los pueblos para ganarlo.
Esto nos ha impedido enviarle la persona que está usted esperando.
Le ruego que me perdone y que tenga un poco más de paciencia.
Le haremos salir, con la ayuda de Dios, la semana que viene.
Le abrazo entretanto, junto con su querida familia, con todo el cariño de mi corazón, ya que soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Martín, superior de los sacerdotes de la Misión en Turín. ________ 2.
Villafranca Piemonte. 146
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