Carta · tomo VI
A JUAN DES LIONS, DEAN DE SENLIS
6 de abril de 1657
2337 [2238,VI,266-270 y 93,XV ,114-117] A JUAN DES LIONS, DEAN DE SENLIS París, 6 de abril de 1657 Señor: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le envío una carta que el señor obispo de Pamiers 1 me ha dirigido para que se la envíe a usted; ha sido mi miseria la ________ 3.
Alejandro Le Ragois de Bretonvilliers (1621-1676), nació y murió en París, continuó la obra del abate Olier y presidió la expansión de la compañía de San Sulpicio.
Carta 2337.
— Copia de los archivos reales de La Haya: Algemeen Rijksarchief. fondos O.
B.
C., Amersfoort.
Texto publicado en los Annales de la C.
M. (1947-1948) 317-322.
A BELL Y, o.c., 1.
II, 436-438, reprodujo los principales pasajes de esta carta, no sin algunos retoques llenos de significado.
COSTE (cf. carta 2238) reprodujo este texto asignándole la fecha del 2 de abril.
Creemos interesante dar el texto íntegro de la carta según la copia de La Haya, que probablemente responde mejor al original perdido. 1.
Francisco Esteban de Caulet (1610-1680), obispo de Pamiers desde 1645; por entonces era considerado como adversario del jansenismo; luego cambió de campo. 263
que ha impedido que pudiera usted recibirla antes.
Le pido muy humildemente perdón por este retraso.
Le envío también la bula de Nuestro Santo Padre el Papa 2, que confirma las de Inocencio X y las de otros papas que han condenado las opiniones de los tiempos.
Creo, señor, que la encontrará tal que no le quedará ya ningún género de duda, después de la aceptación y de la publicación que de ella han hecho nuestros señores obispos reunidos tantas veces por este motivo y, hace aún poco tiempo, los señores de la asamblea del clero que han hecho imprimir una relación de la misma 3, que le habría enviado ya si no fuera porque me imagino que ya la habrá visto usted, y finalmente después de la censura de la Sorbona 4 y la carta que le han escrito a usted por orden de Su Santidad 5.
Según esto espero, señor, que después de todo ello dará usted gloria a Dios y edificación a su iglesia, tal como todos esperan de usted en esta ocasión; porque, si espera más, es de temer que el espíritu maligno, que utiliza tantas argucias para huir de la verdad, le irá poniendo imperceptiblemente en tal situación que ya no tendrá fuerzas para hacerlo, por no haberse abierto a la gracia que hace tanto tiempo le solicita por unos medios tan suaves y tan poderosos como nunca he oído decir que Dios haya utilizado otros semejantes con ninguna otra persona.
Si dice usted, señor, que los milagros que hace la santa espina en Port-Royal 6 parecen aprobar la doctrina que se predica ________ 2.
Constitución de Alejandro VII Ad sacram beati Petri sedem, del 16 de octubre de 1656. 3.
En 1657 la asamblea del clero envió a todos los obispos de Francia el texto de la constitución Ad sacram. 4.
Quizás la censura de exclusión pronunciada por la Sorbona contra Arnauld y los doctores que se negasen a aceptar la constitución Cum occasione del 31 de mayo de 1653, por la que Inocencio X condenaba las cinco proposiciones sacadas del Augustinus (enero 1656). 5.
Des Lions había prometido someterse a las decisiones de la Santa Sede si el Papa respondía a sus objeciones; probablemente san Vicente provocó una respuesta a des Lions, escrita en nombre del Papa; a pesar de ello, el señor des Lions se mantuvo en sus trece. 6.
Alusión al milagro que tuvo lugar en Port-Royal el 24 de marzo de 1656 (curación de Margarita Périer, sobrina de Pascal).
Aquel milagro dividió las opiniones: los jansenistas veían en él una sanción divina 264
en aquel lugar, ya conoce usted lo que dice santo Tomás, o sea, que jamás ha confirmado Dios los errores con milagros, basándose en que la verdad no puede autorizar la mentira.
Pues bien, ¿no es evidente que las proposiciones de que se trata, sostenidas por ese partido, son de esa naturaleza, ya que están condenadas por el Soberano Pontífice y que san Agustín dice sobre este mismo caso: Locutus est Petrus, sufficit?
Le envío un impreso que ha salido a propósito de esos milagros, que demuestra cómo los milagros no son señales infalibles de la santidad de las personas que los hacen, ni de los lugares en donde se hacen.
Añado a ello una autoridad de Jansenio, obispo de Ypres, en su Comentario sobre los evangelios 7, cuyo testimonio no puede ser desechado por aquellos que, por sostenerlo, parecen dispuestos a perderlo todo, hasta su propia salvación.
En el capítulo 7 de san Mateo, versículo 22, sobre aquellas palabras: Multi dicent mihi in illa die, comenta: «Daemonia ejicere, virtutes multas facere, id est multa effecta virtutis seu potestatis divinae, quae non sunt alia quam multiplicia miracula: quod enim in parte dixerat, generaliter concludit intelligi autem debent verae prophetiae, verae daemonum ejectiones, verae virtutes et miracula.
Non enim necesse est ut mentiri intelligantur, qui ista sive voce, sive cogitatione dicturi sunt, nam omnia ista ab improbis fieri posse exemplo Balaam et Caiphae et filiorum Scevae et aliorum patrum; unde Basilius in Moralibus Reg. 7 vocat ea dona spiritualia quibus occulto Dei consilio ornari sinantur improbi, sed vanam istorum fiduciam esse, si fidei non adsit vita proba, declarat Christus».
Si espera que Dios le mande un ángel del cielo para iluminarle mejor, no lo hará; le ha enviado a la iglesia, y la iglesia reunida en Trento le envía a la Santa Sede en el asunto de que se trata, tal como se ve en el último capítulo de este concilio 8 Si espera que el propio san Agustín vuelva a explicarse a sí mismo, Nuestro Señor nos dice que, si uno no cree en las Es________ a su resistencia; los adversarios del jansenismo proclamaban su superchería o su ilusión; otros, más prudentes, se contentaban con señalar el alcance real del milagro. 7.
Tetrateuchus sive Commentanus in quatuor Evangelia.
Louvain 1639. 8.
Decreto de reforma general publicado en la última sesión del concilio de Trento (3 de diciembre de 1563). 265
crituras, menos creerá todavía en lo que digan los muertos resucitados 9.
Y si fuera posible que ese santo volviera, se sometería de nuevo, como ya lo hizo en otra ocasión, al Soberano Pontífice.
Si espera el juicio de alguna facultad famosa de teología, que decida de nuevo en esta cuestión, ¿dónde está?
No se conoce en todo el mundo cristiano una más sabia que la de la Sorbona, de la que usted es un digno miembro.
Si por otro lado espera que un gran doctor y hombre de bien le señale lo que tiene usted que hacer, ¿dónde encontrará usted a alguno que tenga esas dos cualidades mejor que la persona de la que estoy hablando?
Me parece, señor, que me dice usted que es su opinión que no debe declararse tan pronto, a fin de traer con usted a algunas personas de condición 10.
Está bien, pero es de temer que, queriendo salvar del naufragio a esas personas, sean ellas las que le arrastren a usted y se ahogue usted con ellas.
Le digo esto con dolor, dado que su salvación es para mí tan querida como la mía y daría de buena gana mil vidas que tuviera por ellos.
Creo que su ejemplo les hará más bien que todo cuanto usted pudiera decirles.
Teniendo en cuenta todo esto, en nombre de Dios, señor, no retrase esta acción que debe ser tan agradable a su divina bondad.
Va en ello su propia salvación y tiene más motivos para temer por usted mismo que por la mayor parte de los que titubean en medio de esos errores, ya que usted ha recibido mejor que ellos una luz especial por parte de nuestro Santo Padre.
¡Qué disgusto para usted si, por retrasar más tiempo su decisión, llegaran a obligarle a ello o a declararse en contra, tal como han resuelto nuestros señores obispos!
Por eso le suplico en nombre de Nuestro Señor que se apresure y que no vea mal que el más ignorante y el más abominable de los hombres le hable de esta forma.
Si los animales han hablado y los malvados han profetizado, también yo puedo decirle la verdad, aunque sea un animal y un malvado, sobre todo diciéndole lo que ________ 9.
Lc 16, 30-31. 10.
San Vicente piensa aquí sin duda alguna en el duque y la duquesa de Liancourt. 266
le dirían nuestro Santo Padre y todos los prelados del reino, si le hablasen de este tema.
¡Ay, señor!
¡Qué gran motivo de consuelo será para usted en el juicio que Dios hará de usted en estas materias, cuando piense que ha preferido usted el del Sumo Pontífice y el de los prelados al de un puñado de personas!
¡Quiera Dios hablarle él mismo eficazmente, dándole a conocer el bien que puede hacer apresurándose a darle gloria en esta ocasión!
Pues, aparte de que se pondrá usted en la situación en que Dios quiere, hay motivos para esperar que con su ejemplo volverá una buena parte de esas personas de sus extravíos; y al contrario, podrá ser usted causa de que ellos se obstinen si retrasa este proyecto, tengo miedo de que no lo llegue nunca a ejecutar, lo cual me causaría una pena mortal, pues le quiero y le aprecio más de cuanto podría decirle y, como he tenido el honor de servirle en varias ocasiones, no podría sin un inmenso dolor verle salir de la iglesia.
Espero que Nuestro Señor no permitirá esta desgracia; así se lo pido muchas veces, ya que soy en su amor su...
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Si no necesita usted esta bula, le ruego que me la devuelva, así como también el impreso.
Y si no ha visto usted la relación que han hecho los señores de la Asamblea a propósito de esas opiniones, se la enviaré.
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