Carta · tomo VI
A EDMUNDO JOLL Y
17 de agosto de 1657
2435 [2339,VI,399-401] A EDMUNDO JOLL Y París, 17 de agosto de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido su carta del 24 de julio.
Me extraña que la anterior y ésta misma hayan llegado tan pronto y que las de los dos o tres correos que precedieron a estas dos no hayan venido todavía.
Seguimos esperándolas y aguardo el parecer de sus consejeros sobre la explicación de las condiciones del voto de pobreza que se hace en nuestra compañía.
Haré que le entreguen al Padre Delville las indulgencias que usted me manda para él.
Sigue trabajando en su país.
No pida usted el extra tempora del hermano de Fontaines 1 hasta que me haya indicado cuánto es lo que va a costar la bula o el breve y le haya yo pedido que nos lo envíe. ________ 2.
Esta frase es de mano del santo.
Carta 2435 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
Pascual de Fontaines nació el 9 de septiembre de 1630 en Bailleul-sur-Berthoult (Pas-de-Calais), entró en la congregación de la Misión el 22 de abril de 1653, hizo los votos el 25 de abril de 1656.
Pidió ir a Madagascar y fue enviado allá en dos ocasiones, pero el estado del mar le impidió hacer la travesía y regresó las dos veces a Francia. 375
Tomo VI · p. 399Estamos en unas circunstancias en que la misión da estímulos a muchas personas para trabajar en ella.
Pudiera ser que esos señores de San Sulpicio que han ido a Roma tengan otros proyectos distintos de los que parece.
Le doy gracias a Dios por todos esos progresos que ha hecho usted en interés de la compañía.
Hay algunas personas distinguidas en Forez que, después de haberse dedicado durante algún tiempo a ejercicios parecidos, han decidido formar una corporación y han obtenido ya cartas patentes del rey para ello, firmadas por un secretario de estado, y les han hecho poner el sello.
He hecho que hablen con el señor canciller 2, que ha contestado que será difícil evitar sellar dichas cartas, ya que hay muchas personas de condición interesadas en el asunto; y al mismo tiempo me ha hecho decir que le haga una exposición detallada del asunto y que hará lo posible para que en dichas cartas no haya nada que nos pueda perjudicar.
Por lo que a mí respecta, le pido a Nuestro Señor que no solamente bendiga las intenciones y las obras de estos nuevos misioneros y de todos los demás, sino también, que si él ve que van a hacer más bien que nosotros, nos destruya para elevarles a ellos.
Me preguntaba usted si es conveniente que durante las misiones, si hay alguna persona que sepa poner remedio a ciertas enfermedades corporales, se le permita dedicarse a ello.
Debería usted explicarme esto un poco mejor, pues deduzco de esta pregunta que alguno se ha dedicado anteriormente a ello; y es conveniente que sepa de quién se trata 3, cuáles son los remedios que ha aplicado y para qué clase de males.
Así pues, le ruego que me lo indique antes de que pueda contestarle.
Nunca le pasamos aviso al obispo de un lugar de las faltas de una parroquia en la que hemos estado misionando, a no ser que sea absolutamente necesario que él las conozca para que pueda remediarlas; pues, si esas faltas son ocultas, no es oportuno divulgarlas; y si son públicas, dicho señor obispo tiene que saberlas por otros conductos.
Esta semana no he recibido ninguna carta de Génova.
Ya le escribí la semana pasada de la preocupación que tenemos por ________ 2.
Pedro Séguier. 3.
Era Luis d'Eu (cf. carta 2494 del t.
VII, 24 e. fr.). 376
aquellos hermanos.
¡Quiera Dios conservarles y librar a toda esa ciudad y a Italia de ese azote devorador!
Ha llegado a Marsella el Padre Le Vacher, que estaba en Argel, para venir a París a propósito de los asuntos del cónsul.
Lo estamos esperando; Dios nos inspirará los remedios para los males que le han obligado a este viaje.
Me han escrito de Polonia que nos van a enviar al buen Padre Duperroy, como el último remedio que los médicos pueden aplicar a sus llagas.
Lo encomiendo a sus oraciones de una manera especial.
El Padre Desdames sigue en Varsovia, expuesto continuamente a nuevos accidentes.
Los suecos han asediado, tomado, saqueado y abandonado aquella pobre ciudad.
Es verdad que el pillaje ha sido moderado.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Jolly, superior de los sacerdotes de la Misión. de Roma.
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