Carta · tomo VI
A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR DE GENOVA
31 de agosto de 1657
2454 [2358,VI,433-434] A ESTEBAN BLATIRON, SUPERIOR DE GENOVA París, 31 de agosto de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Seguimos todavía privados de sus queridas cartas.
Nunca las he deseado con tanto ardor como las deseo actualmente y nunca he estado más preocupado por nadie como lo estoy ahora por ustedes, por el miedo tan grande y tan justo que tenemos de que la enfermedad haya pasado adelante después de habernos arrebatado al buen Padre Ennery y golpeado de muerte al buen Padre Francisco Vincent, que es la última noticia que hemos recibido de ustedes por medio de Roma.
Sólo Dios, que nos aflige, puede darle a conocer nuestra aflicción.
Le pedimos incesantemente por todos ustedes, vivos o muertos, y seguiremos haciéndolo hasta que quiera su Providencia sacarnos de la incertidumbre en que estamos.
Para colmo de dolores hemos recibido de otras partes noticias muy lamentables.
Y para comenzar por las más llevaderas, le diré que me han escrito de Polonia que el buen Padre Desdames lo ha perdido todo en Varsovia, que ha sido de nuevo sitiada, tomada y saqueada por los suecos y luego abandonada.
Es admirable la firmeza de este misionero, que no ha querido abandonar su puesto ni por la guerra, ni por la peste, ni por la pobreza, ni por todo esto juntamente, a pesar de que ha sido atacado varias veces y de que la reina le había invitado a retirarse de allí.
Ella misma es la que me lo comunica en una carta expresamente escrita de su mano, en la que me dice que está sumamente edificada.
También lo está mucho de la virtud ________ Carta 2454.
— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII o XVIII. 404
del Padre Duperroy, que se encuentra en grave peligro por su llaga.
Los cirujanos no saben ya qué hacer con él.
Si tuviera fuerzas para regresar, nos alegraría mucho tenerlo pronto por aquí.
Finalmente ha llegado un barco de Madagascar de los tres o cuatro que partieron de Nantes cuando fueron allá los padres Dufour, Prévost y de Belleville.
No he recibido todavía las cartas que me ha traído; pero uno de nuestros amigos de Nantes me ha escrito que, al preguntar por el estado de nuestros pobres misioneros, se enteró de que, gracias a Dios, el Padre Bourdaise se encuentra bien y trabajando con mucho fruto, pero que, por lo que se refiere a los tres últimos, le habían dicho que habían consumado su sacrificio, ya que D os había querido llevarlos consigo, a saber, al Padre de Belleville en Cabo Verde cuando iban para allá, y a los otros después de haber llegado al lugar de su misión.
¡Bendito sea Dios por todas estas pérdidas, que son muy grandes para la compañía según nuestra manera de hablar!
También me refiero a la de su casa.
Sin embargo, estos queridos difuntos son bienaventurados, ya que han salvado sus almas al perderlas, como decía Nuestro Señor, y por eso tenemos que esperar de ellos más ayuda para el tiempo y para la eternidad que si estuvieran todavía entre nosotros.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Blatiron.
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