Carta · tomo VI
A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE. ROMA
14 de septiembre de 1657
2473 [2377,VI,463-465] A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE.
ROMA París, 14 de septiembre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me alegré mucho al recibir su penúltima carta y ver que estaba escrita toda ella por su mano, pero me afligí mucho al saber que no pudo usted acabar de escribir la última que recibí, del 21 de agosto, más que con la ayuda del Padre Francisco, por culpa de su indisposición, que me llena de preocupaciones hasta el punto que no se lo puedo expresar.
Le pido a Nuestro Señor que le devuelva la salud, para bien de la compañía, y le conjuro, Padre, a que no ahorre nada por su parte para contribuir a ello todo cuanto pueda, y que incluso se venga usted para acá, si los médicos creen que resulta peligroso para usted permanecer allí por más tiempo.
Si no puedo enviarle hoy la respuesta a todas las preguntas que me hizo usted anteriormente sobre Saint-Pourçain, lo haré con la ayuda de Dios el próximo correo.
Entretanto esperaré el resultado de sus gestiones y de su interés ordinario en este asunto, que es importante para esta casa.
Me ha afligido mucho la noticia de la enfermedad de los padres Duport y Lejuge, sobre todo la del primero.
¡Qué gran perdida, si Dios no hace un milagro para salvarle!
Tenemos muchos motivos para temer que Dios nos los vaya quitando unos ________ 1.
La posdata es de mano del santo.
Carta 2473 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 430
tras otros, por causa de mis pecados, que son los únicos que atraen sobre la compañía las desgracias que Dios le envía.
He visto los arreglos que el Padre Hilarión ha querido hacer en las condiciones de nuestro voto de pobreza; me parecen muy bien y estoy ciertamente lleno de gratitud por las obligaciones que tenemos contraídas con su caridad paternal por tantas gracias como nos ha hecho y por el afecto que nos demuestra.
No dejaré de seguir rezando y haciendo rezar a los demás por él, como por nuestro bienhechor.
Le he entregado al reverendo Padre provincial de la Merced las cartas que le entregó a usted el señor Gueffier y que usted me envió.
Es de desear que las gestiones de ese Padre tengan éxito a través de usted, pues de lo contrario nos costaría mucho cobrar los ochocientos escudos que el hermano Barreau se vio obligado a pagar por haber servido (y podría decirse que por haber salvado) a uno de sus religiosos, que se fue a Argel con traje seglar para engañar a los turcos y no tener que abonar sus pretendidos impuestos; porque dice el mencionado Padre provincial que, si no se le confirma y autoriza, no podrá retirar ese dinero de las colectas de este reino, ni por consiguiente pagar dicha deuda, como podrá hacerlo después de su confirmación.
Si el hermano Oderico le urge para que le permita usted marcharse, después de haber procurado retenerle dándole largas e invitándole a reflexionar, podrá dejar usted que se vaya.
Me parece que ya le comuniqué que he recibido todas sus cartas, desde la del 17 de julio inclusive; pero me olvidé de decirle que no he recibido las tres anteriores, o sea, las del 26 de junio, 3 y 10 de julio, que debería haber recibido tres semanas después.
Atribuí por entonces su retraso al contagio que reinaba por los lugares de paso, que obligaba a los correos a dar un rodeo o a pasar la cuarentena; pero como luego he recibido seis o siete de sus cartas, una cada semana con toda regularidad, sin que haya venido ninguna de aquellas tres, pudiera ser que se hubieran perdido, e igualmente los demás papeles que las acompañaban.
Si usted ha guardado alguna memoria de ellas y había alguna cosa de la que tuviera que estar enterado, le ruego que me lo indique.
Me parece que había una 431
indulgencia que le había rogado que pidiese para una iglesia de la diócesis de Aire.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Jolly.
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