Carta · tomo VI
A LUIS RIVET
16 de septiembre de 1657
2478 [2382,VI,473-475] A LUIS RIVET París, 16 de septiembre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me dispensaría de escribirle para darle malas noticias, por temor a afligirle, sabiendo todo lo que usted quiere a la com________ Carta 2477 (CF).
— Archivo de la Misión, original.
Carta 2478 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 438
pañía, si no sintiera la obligación de recomendar a sus santos sacrificios las almas de nuestros hermanos difuntos.
Me parece que ya le indiqué que el contagio estaba causando tantos estragos en Génova que no quedaban ya suficientes personas con vida para sepultar a los muertos, y que éstos, abandonados en medio de las calles, causaban una extraña corrupción en toda aquella ciudad desolada, de forma que jamás se recuerda que haya habido una peste mayor; pero no sé si le dije que dos de nuestros padres se habían expuesto al contagio para servir a los apestados, a saber, los padres Tratebas y Boccone, y que el mal había entrado en nuestra misma casa, arrebatando a los padres Ennery y Francisco Vincent y atacando a continuación a los padres Duport y Lejuge, que todavía vivían el día 20 de julio, pero sin esperanzas de salvación.
Desde entonces no he tenido más noticias de allí.
Si la privación de tantos buenos misioneros nos aflige, todavía es más espantoso el miedo de que no quede con vida ninguno de los nuestros.
Y no es eso todo; además ha querido Dios disponer de los padres Dufour, Prévost y de Belleville, que habían partido para Madagascar.
El primero y el segundo consiguieron ver aquella tierra de promisión tan anhelada y trabajaron allí durante algún tiempo, pero el tercero murió en el camino; todos ellos murieron de enfermedad.
Es algo que colma nuestro dolor.
¡Pero alabado sea Dios por todas estas pérdidas, que son grandes para la compañía, según nuestra manera de hablar!
Sin embargo, estos queridos difuntos y estos hombres del cielo son realmente bienaventurados, según decía Nuestro Señor, porque han salvado sus almas al perderlas; por eso hemos de esperar de ellos más asistencia delante de Dios para el tiempo y para la eternidad que si todavía estuvieran entre nosotros.
En cuanto al Padre Bourdaise, compañero del difunto Padre Mousnier, Dios nos ha hecho la misericordia de conservarlo y a él la gracia de bendecirlo en su persona y en sus trabajos, pero de una forma maravillosa.
Nos ha mandado una pequeña relación, hablándonos también de las buenas acciones y de las virtudes apostólicas de estos tres difuntos, que ha consolado mucho a la compañía. 439
Tomo VI · página PDF 439Tenemos por aquí al Padre Le Vacher, de Argel, que ha venido para buscar algún remedio contra las violencias y tiranías que los turcos cometen contra nuestro hermano Barreau.
El Padre Ozenne ha sido llamado al asedio de Cracovia para asistir allí espiritualmente a los enfermos y a los heridos.
El Padre Desdames lo ha perdido todo en Varsovia, que ha sido de nuevo sitiada, tomada y saqueada por los suecos, y luego abandonada.
Es admirable la firmeza de este buen misionero, que no ha querido abandonar su puesto ni por la guerra, ni por la peste, ni por la pobreza, ni por todas estas cosas a la vez, a pesar de que ha sido atacado varias veces y de que la reina le había invitado a retirarse de allí.
Ella misma es la que me lo ha dicho en una carta escrita expresamente de su mano, en la que manifiesta que ha quedado sumamente edificada, así como también del Padre Duperroy, que ha pasado por todas estas pruebas y está ahora en peligro de muerte por un mal que le ha quedado en el estómago y que proviene de una peste mal curada.
Si tuviera fuerzas suficientes para regresar, tendríamos pronto el consuelo de verlo por aquí.
Le ruego, Padre, que rece y mande rezar por las personas vivas y difuntas de las que le acabo de hablar, y más en general por todas las necesidades de la compañía y por las mías en especial, ya que soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Rivet, superior de los sacerdotes de la Misión de Saintes.
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