Carta · tomo VI
A JUAN MARTIN
21 de septiembre de 1657
2482 [2386,VI,478-481] A JUAN MARTIN París, 21 de septiembre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Acabo de recibir su carta del día 8 de este mes, que me ha preocupado mucho al ver la preocupación que usted tiene por no recibir mis cartas.
Sin embargo, es ésta la cuarta que le escribo desde su misión en Savigliano y que le he enviado a través del señor Delaforcade.
No creo que haya sido culpa suya si no las han recibido ustedes; sin embargo, le he escrito para saber si él conoce el motivo.
También estoy muy afligido al ver que le ha dejado el Padre Richard y que el Padre de Musy está en peligro de hacer lo mismo.
Le pido a Dios que perdone su falta al primero y que retenga al segundo, para que no se vea usted desprovisto de obreros precisamente cuando más necesidad tiene de ellos, y que finalmente su divino Espíritu sea la fuerza del suyo en medio de los trabajos y de las dificultades en que se encuentra.
El Padre Jolly me ha escrito que le mandaría un buen sacerdote, muy prudente y piadoso, capaz de ayudarle en sus funciones, que ha formado parte de la compañía de esos señores de Valence y era uno de los principales de ellos, y que quiere ahora trabajar en nuestras misiones, se lo hemos concedido atendiendo a su celo y a sus buenas cualidades.
También he escrito a Troyes que le envíen al Padre Gigot, que es igualmente capaz de ayudarle en sus tareas.
De momento no nos es posible enviarle de aquí ninguna ayuda y no creo que pueda usted esperarla tampoco de Roma, no sólo por los compromisos que tiene ________ 1.
La posdata es de mano del santo.
Carta 2482 (CF).
— Archivo de Turín, original. 443
ya contraídos aquella casa, sino también porque el Padre Jolly se encuentra enfermo y será necesario que se quede a su lado alguno de los que estaban destinados a las misiones.
Sin embargo, le he dicho que, si puede socorrerle, lo haga, y cuanto antes; le hablo también del compromiso que tenía usted con la misión que le ha encargado la princesa; espero por tanto que hará alguna cosa 1.
En su última carta he observado una circunstancia a propósito de la fundación de Savigliano que me parece había omitido usted en las anteriores, a saber, que habría que permitir a los sujetos que vivieran en dicha ciudad que pudieran ofrecer alguna asistencia espiritual a la población de la misma por medio de algunas predicaciones de vez en cuando y oyendo las confesiones.
Pues bien, Padre, ya sabe usted que es ésta una dificultad esencial para esta fundación y contraria a dos de nuestras reglas, una de las cuales nos prohíbe trabajar en los lugares en que tenemos esas fundaciones, y la otra que nos impide predicar y confesar en las ciudades que tengan obispado.
Le ruego que se lo haga entender así al señor marqués, su fundador.
Hace ya dos meses que no sabemos nada de lo que le haya podido ocurrir a nuestra familia de Génova.
Parece ser que no queda allí nadie.
El miedo de que estén todos muertos nos llena de enorme aflicción.
Esperaba alguna noticia por medio del Padre Jolly, pero ha llegado el último correo y no nos ha traído carta suya; esto aumenta todavía más mi preocupación.
En nombre de Nuestro Señor, Padre, cuídese bien y, por muchas cosas que tenga que hacer, modere sus trabajos.
Confíe en la gracia de Dios, que no permitirá que sucumba si usted guarda la debida moderación, ni que sean pequeños los frutos de sus esfuerzos, aunque trabaje usted un poco menos.
Soy de todo corazón, en su amor, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Serían ustedes una carga para Savigliano y se murmuraría continuamente de ustedes si no predicasen ni confesasen en la ________ 1.
Las palabras desde le hablo también son de mano del santo. 444
ciudad, como lo hacen las demás comunidades; quizás sea eso algo en lo que no ha puesto atención el señor marqués, lo mismo que yo.
Le suplico, Padre, que le diga las cosas tal como son y que le renueve el ofrecimiento de mi obediencia perpetua.
No tenemos por aquí a nadie que hable italiano y que le podamos enviar.
Tenemos únicamente a los padres Portail, Dehorgny y Alméras.
Los dos primeros ya no están capacitados l-ara predicar por sus muchos años, y el tercero está muy gastado.
Dios mío, ¿qué podremos hacer? 2.
Dirección: Al Padre Martín, superior de ]os sacerdotes de la Misión de Turín.
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