Carta · tomo VI
A LUIS RIVET, SUPERIOR DE SAINTES
23 de septiembre de 1657
2487 [2391,VI,488-489] A LUIS RIVET, SUPERIOR DE SAINTES París, 23 de septiembre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Acabo de recibir una carta del Padre Berthe, desde Nantes, de la que deduzco que debe encontrarse actualmente en Luçon o en camino hacia Saintes.
Estoy seguro de que quedarán ustedes muy consolados con su presencia y con su visita.
Le envío unas líneas, por si acaso se encuentra todavía entre ustedes; pero, si ha partido para Gascuña, no se preocupe de enviárselas, ya que le he escrito más ampliamente a La Rose.
Hace tres o cuatro días que llegó felizmente el Padre Langlois, gracias a Dios.
Procuraremos devolvérselo lo antes posible o enviarle algún otro en su lugar.
Hace poco que le escribí comunicándole todos los motivos de aflicción que ha creído conveniente enviarnos la bondad de Dios; le decía entre otras cosas cómo la peste había entrado en nuestra casa de Génova y nos había arrebatado a los padres Ennery y Francisco Vincent.
Después he sabido por diversas cartas de Roma que ha querido Dios privarnos además de los mejores y de casi todos los sacerdotes de aquella casa desolada, a saber, los padres Tratebas y Boccone, que se habían expuesto por la salvación de los apestados en un lazareto, los padres Duport y Blatiron, lo cual colma nuestro dolor, y un hermano ________ 1.
Pequeña localidad de Lot-et-Garonne, distrito de Marmande.
Carta 2487.
— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII O XVIII 451
coadjutor italiano; de forma que solamente quedaban con vida los padres Lejuge y Simon, cuatro seminaristas y tres hermanos coadjutores, uno de los cuales es el hermano Rivet.
Pudiera ser que, desde finales de julio, que es cuando escribieron estas noticias de Génova, todos estos hayan seguido a los demás.
Será lo que Dios quiera y, según espero, él hará nacer de las cenizas de estos servidores suyos un gran número de perfectos misioneros.
Los encomiendo a sus oraciones y soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión En nombre de Dios, Padre, no abandone su seminario mientras espera alguna ayuda de aquí; ésa es su principal obligación.
Al pie de página: Padre Rivet.
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