Carta · tomo VI

AL ABAD DE SAINT-JUST, VICARIO GENERAL DE LION

5 de octubre de 1657

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VI
Extensión
1.340 palabras
Página inicial
497
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2495 [2399,VI,498-502] AL ABAD DE SAINT-JUST, VICARIO GENERAL DE LION París, 5 de octubre de 1657 Señor abad: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

El afecto que Nuestro Señor me ha dado con usted me permite tomarme la confianza de pasarle aviso 1 de una dificultad ________ Carta 2494.

— Reg. 2, 166.

Carta 2495 (C no F).

— Archivo de Turín, minuta. 1.

Primera redacción: avisarle.

— La corrección es de mano del santo. 460

Tomo VI · p. 497

que ha surgido en las gestiones que está realizando aquí el señor... para obtener letras patentes para la erección de la congregación que el señor arzobispo de Lión ha erigido en su diócesis, designándola con el nombre de sacerdotes de la Misión .

Y como nuestra pobre compañía lleva también ese mismo nombre de la Misión 2 y este parecido de nombres se presta a muchos inconvenientes y molestias, hice exponer al señor canciller las dificultades que tenemos para ello, esperando tener el honor de escribirle, dando por seguro que el señor arzobispo no piensa de ninguna manera realizar una buena obra para hacer daño a otra.

He aquí dos o tres inconvenientes que ya han sucedido con otra compañía que lleva el mismo nombre, y que podrán surgir también aquí 3.

El señor obispo de Bethléem 4 estableció una compañía semejante doce o quince años más tarde que la nuestra, dándole al principio el nombre de sacerdotes del clero, y habiendo conseguido su aprobación en Roma con el nombre de Societas Presbyterorum Sanctisimi Sacramenti ad Missiones, hizo que la llamaran de la Misión.

Tomo VI · página PDF 461

Luego, habiendo obtenido como regalo del Papa dos colegios en Aviñón, procedentes de la fundación de algunos saboyanos y que estaban destinados para alumnos de aquel país, sucedió que, al ver los saboyanos que esos colegios se los habían llevado unos misioneros que ellos se imaginaban ser de nuestra congregación, los habitantes de Annecy se sintieron tan arrebatados de cólera que se amotinaron varias veces para hacer echar al lago a nuestros padres que residen en aquella ciudad y que, por esta razón, tuvieron que permanecer ocultos durante mucho tiempo, sin atreverse a aparecer; y el senado de Chambéry no ha querido ratificar nunca nuestra fundación en Saboya por este motivo, a pesar de las diversas órdenes que ha dado Su Alteza Real 5.

Otro inconveniente que ha sucedido, señor abad, es que un ciudadano de Marsella, en donde dicha compañía tiene una casa ________ 2.

Primera redacción: Es, señor, que nuestra ruin compañía se llama también «de la Misión».

— La corrección es de mano del santo. 3.

Lo anterior, desde hice exponer es de mano del santo 4.

Cristóbal d'Authier de Sisgau. 5.

Tomo VI · página PDF 461

Este último miembro de la frase es de mano del santo. 461

Tomo VI · página PDF 461

y nosotros otra, entregó en testamento a los sacerdotes de la Misión algunos bienes y murió luego sin declarar de qué sacerdotes de la Misión se trataba; por eso estamos a punto de iniciar un proceso para decidir a cuál de las dos casas pertenece ese legado.

Aparte de estos dos 6 inconvenientes que han surgido por esa compañía, he aquí uno más, debido a una persona particular que había trabajado durante algún tiempo en Toulouse en unas misiones que mandó hacer allí el difunto señor arzobispo, y que por eso tomó el nombre de misionero 7.

Este sacerdote habiendo pasado por Lión, visitó el hospital para enfermos y, al no encontrar en debido orden según su gusto, le escribió una larga carta al difunto señor cardenal de Lión 8, en la que le exponía los desórdenes que se imaginaba haber encontrado en dicho hospital y le exhortaba a poner un poco de orden, amenazándole si no lo hacía con apelar al juicio de Dios y firmando aquella carta con su nombre: «Barry, sacerdotes de la Misión».

Tomo VI · página PDF 462

Este buen señor, que se encontraba por entonces en París, indignado por aquel atrevimiento, se quejó duramente a nuestra compañía, pensando que ese sacerdote pertenecía a ella, a pesar de que no lo era, y lanzó llamas contra nosotros; de forma que, aunque hice que nuestros amigos le aseguraran y yo mismo le aseguré que aquel individuo nos era desconocido, siempre ha manifestado su descontento en todas las ocasiones que le hablaron de nosotros.

He aquí, señor abad, algunas razones entre otras varias por las que hemos creído conveniente exponer al señor canciller 105 inconvenientes que podrían surgir si esa compañía del señor obispo de Lión 9 llevase el nombre de la Misión.

No tenemos nada que decir contra las reglas que ese digno prelado les ha dictado, que son todas buenas y santas, ni de que haya prelados que erijan semejantes compañías y buenos eclesiásticos que asuman las mismas funciones que nosotros prac________ 6.

Primera redacción: tres.

La corrección es de mano del santo. 7 Primera redacción: que se hacía llamar .

La corrección es de mano del santo. 8.

Alfonso Luis Duplessis de Richelieu (1628-1653). 9.

Tomo VI · página PDF 462

Camilo de Neufville de Villeroy (1654-1693). 462

Tomo VI · página PDF 462

ticamos.

Al contrario, señor, le pedimos a Dios todos los días en la santa misa que envíe semejantes obreros a su iglesia.

La verdad es que me parece que dejaríamos de ser cristianos si albergásemos semejantes sentimientos.

La dificultad consiste, por consiguiente, en la confusión de nombres, que hace que se atribuyan con frecuencia los hechos de una compañía a otra del mismo nombre, que tiene que sufrir las consecuencias de ello, y otros muchos inconvenientes 10.

Por eso mismo es por lo que Dios ha puesto ciertas diferencias en los géneros, las especies y los individuos.

Un insecto es diferente de todas las demás criaturas, de forma que ninguna puede llamarse insecto más que la que sea realmente insecto, dado que la sabiduría del soberano Creador se ha preocupado de poner semejante distinción entre las cosas, de forma que una no sea la otra.

Tomo VI · página PDF 463

Siendo esto así, me parece que si el señor arzobispo quisiere darle otro nombre a esos señores distinto de sacerdotes de la Misión, como por ejemplo, sacerdotes del señor arzobispo, del clero o de la diócesis de Lión , ese nombre le vendría muy bien a la cosa 11, ya que se consagran a realizar todas las tareas eclesiásticas que dicho señor les encomienda.

Si se dice que se les podría dar el nombre de sacerdotes de dicho señor arzobispo, añadiendo 12 para trabajar en las misiones de su diócesis, eso no impediría que los inconvenientes que ha habido con los sacerdotes del Santísimo Sacramento, por causa de la cláusula ad Missiones 13, de los que he hablado, pudieran surgir también entre estas dos compañías, por encontrarse en ambas el nombre de Misión.

Por consiguiente, creo que sería una cosa digna de la prudencia de dicho señor poner remedio ahora al principio a todos estos inconvenientes y otros semejantes; lo cual resultará fácil haciendo que dicha compañía ________ 10.

Primera redacción: a otra que se le parece en sus tareas, cuando no tienen un nombre que las distinga, sino que además surgen otros muchos inconvenientes.

Tomo VI · página PDF 463

— La corrección es de mano del santo. 11.

Primera redacción: a sus designios.

— La corrección es de mano del santo. 12.

Esta palabra es de mano del santo. 13.

Las palabras por causa de la cláusula ad Missiones son de mano del santo. 463

Tomo VI · página PDF 463

tome otro nombre, aunque dejando todos los ejercicios que se realizan en las misiones 14.

Y si dicho señor arzobispo no acepta esta propuesta, de muy buena gana cambiaremos nuestro nombre de Misioneros por otro, si así nos lo ordena dicho señor y puede hacerse esto después de cuarenta años y más que lleva trabajando esta pobre compañía 15, que fue erigida por el difunto señor arzobispo de París, confirmada por bulas de Urbano VIII y del Papa actual, y por cartas patentes del rey, registradas en el parlamento.

Le tocará, pues, a dicho señor arzobispo ordenar lo que le plazca, y a usted, señor abad, hacernos el favor de asegurar a dicho señor arzobispo que preferiría morir antes de hacer cualquier cosa que le desagrade; por lo demás, haremos todo cuanto nos haga el honor de ordenarnos.

Lo mismo digo respecto a usted, ya que soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor.

Tomo VI · página PDF 464

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