Carta · tomo VI
A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE ROMA
5 de octubre de 1657
2498 [2402,VI,507-510] A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE ROMA París, 5 de octubre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le agradezco las observaciones que me ha enviado usted a propósito de nuestras reglas, junto con su carta del 4 de sep________ Carta 2498 (CF).
— Archivo de Turín, original. 468
tiembre.
Vamos a ordenar debidamente dichas reglas para enviárselas cuanto antes al señor comisario.
También he recibido su carta del 11 de dicho mes, junto con la pequeña relación de sus trabajos y de los frutos de su familia durante el invierno pasado, que nos ha llenado de consuelo.
¡Bendito sea Dios!
Me parece muy bien que reciba usted al rector del colegio Salviati y a ese buen joven portugués, que están dispuestos a entrar en la compañía, así como también al sacerdote español, que ha sido jesuita, en el caso de que vuelva a usted para ello; puede usted probar, y su ejemplo podrá atraer a otros.
Es conveniente que encargue usted a alguien para que los dirija y procure hacerles entrar en el espíritu y las prácticas de la compañía.
Le dejo a usted la elección del mismo.
Esta idea me parece tanto mejor cuanto que tenemos mucha necesidad de hombres para atender a la casa de Génova y reforzar la de Turín, adonde vamos a enviar cuatro sacerdotes de aquí, a saber, dos que se queden allí y otros dos para que aprendan la lengua y esperen a que quede limpia de contagio la ciudad de Génova, según el parecer del Padre Martín, que me ha dicho que al señor marqués de Pianezza le parece bien que se le haga a esa casa desolada de Génova el favor de recibir en Turín a las personas que destinamos para allá, a fin de que se puedan formar debidamente antes de llegar.
Hay ya tres haciendo el retiro para prepararse al viaje y partir dentro de diez o doce días; son los padres Beaure, Laurence y Stelle.
El cuarto será el Padre Cruoly, a quien hemos hecho venir de Le Mans, en donde estaba de superior, que se encuentra ahora en misión y que partirá después de los otros.
Hará usted bien en retener al Padre Baliano, sobre todo si el Padre Bonnet está dispuesto a marcharse cuanto antes a Turín para trabajar en las misiones, tal como me lo ha pedido.
Le he rogado al Padre Le Vazeux, superior de Annecy, que acuda también él para ayudar al Padre Martin a hacer la que le ha ordenado la señora princesa.
Tenemos que enviar además otros dos sacerdotes a Madagascar; se está preparando un barco, que podrá hacerse a la vela para el mes de octubre. 469
Y además la reina de Polonia nos habla de que hagamos volver a los padres que tuvieron que volverse a Francia por culpa de la guerra, a saber, los padres Guillot, Eveillard, Durand y Simon.
Está pensando incluso en hacer una fundación en Cracovia, que se ha rendido ya al rey y está bajo su obediencia.
Pero no podrán volver todos ellos.
El Padre Ozenne me indica que iba a unirse con el Padre Desdames en Varsovia y que se llevaría al Padre Duperroy, que se encuentra un poco mejor.
No me parece conveniente, ni mucho menos, que reciba usted en la compañía a ese muchacho del campo que se ha presentado para ser hermano coadjutor! pues, por muy buena voluntad que tenga, no puede uno estar muy seguro de un hombre que ha cometido tres homicidios.
Si puede usted prescindir del hermano Oderico, déjele marchar, ya que él se lo ha pedido y no le sirve de mucho; tome más bien un criado para que le sirva en su lugar.
Me sabría muy mal que el asunto de la Merced le hubiera enemistado con el señor Gueffier, que es una persona tan buena, tan mansa y tan prudente.
Le doy gracias a Dios de que se vayan arreglando las cosas.
Le he mostrado al Padre provincial lo que usted me escribía de él para que, si quiere enviarle a usted unos poderes, no los llene con su nombre.
Le ruego que haga renovar las facultades del Padre Le Vacher, de Argel, así como también las del de Túnez, ya que está decidido a volver allá apenas hayamos reunido el dinero necesario para dejar libre al cónsul, aunque me temo que nos cueste mucho.
La cosa me parece imposible 1.
No me acuerdo de haberle dicho nada al señor cónsul a propósito de la multiplicación de congregaciones, a no ser quizás que yo no veía ninguna dificultad en que le dieran al seminario del señor abad de Lalutumiere las facultades ordinarias que se acostumbra a dar a una persona particular, por ejemplo, como las que usted ha obtenido para el Padre Coglée.
Le he enviado a Angers la carta que le mandaba usted al señor Doublard, y he hecho que le entreguen al Padre Brousse la suya. ________ 1.
Esta frase es de mano del santo 470
Esos dos casos de peste que usted dice que han surgido recientemente en Roma me dan motivos para pensar que esa ciudad no está todavía suficientemente limpia.
Le pido a Nuestro Señor que no ocurra nada malo.
No he recibido ninguna carta de Génova ni sé de aquella casa más que lo que usted me escribe.
Si su divina bondad nos ha concedido la gracia de conservar a los padres Lejuge, Simon y los demás, ¡bendito sea su santo nombre!
Ha caído gravemente enfermo el Padre Alméras, cuando estaba tomando las aguas en Bourbon; estamos muy preocupados, aunque el Padre Perraud, que está con él, nos dice que se encuentra algo mejor.
El Padre Ozenne me escribe que la reina está muy contenta de que mantenga correspondencia con usted.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Jolly.
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