Carta · tomo VI
A JUAN MARTIN
19 de octubre de 1657
2515 [2419,VI,541-544] A JUAN MARTIN París, 19 de octubre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido dos cartas suyas desde la última vez que le escribí, del 29 de septiembre y del 5 de este mes.
Puesto que no puede usted moderar sus trabajos en las misiones y acomodarlos a sus fuerzas ante esa inmensa tarea que le da la gente, habrá que esperar que el Señor le sostenga y que no le deje sucumbir.
Así se lo pedimos con frecuencia; le agradezco también que haya cambiado el corazón del Padre de Musy, o por lo menos que le haya dispuesto a probar una vez más yendo a ayudarle a la misión de Bra.
Ya le he dicho que he pedido varias veces al Padre Le Vazeux que acuda también a socorrerle y sigo urgiendo además al Padre Jolly para que le envíe cuanto antes al Padre Bonnet.
Pero no tengo noticias de que haya partido ni el uno ni el otro; Dios no dejará sin embargo de atender a sus necesidades, ya que estima el servicio que le está haciendo, y pondrá remedio por alguna parte.
Le dije también que enviaríamos cuanto antes a cuatro o cinco sacerdotes, tanto para establecer de nuevo la casa de Génova como para reforzar la suya, y que nos sentimos llenos de agradecimiento por el favor que desea hacernos el señor marqués de ayudarle a alojar y mantener incluso a los que no se queden para usted, para que se formen en la lengua hasta que se purifique Génova por completo y nuestra familia pueda reanudar allí su trabajo.
Le ruego que le presente nuestro agrade________ Carta 2515 (CF).
— Archivo de Turín, original. 497
cimiento y que le asegure nuestra obediencia y nuestras oraciones que, aunque indignas respecto a sus méritos y a nuestra miseria, irán siempre acompañadas de grandes sentimientos de reverencia, de gratitud y de amor, tal como deben tener los hijos para con sus buenos padres y bienhechores.
Puesto que ese buen señor está pensando además en el asunto de San Antonio y desea tener noticias de Roma antes de tratar de la fundación de Savigliano, habrá que esperar a ver qué pasa y procurar cumplir todo cuanto él ordene.
Quizás sea él el primero en excusarle a usted ante esos señores de Savigliano, si no va usted a vivir a su ciudad, cuando usted le exponga que no puede hacerse en las condiciones que ellos exigen, debido - a nuestra regla y a nuestra práctica, que no nos permiten confesar ni predicar en las ciudades en que estamos establecidos.
Espero que me diga usted cómo ha recibido él esta dificultad, y la decisión que se tome a continuación sobre la propuesta de esa nueva fundación.
Doy gracias a Dios por los deseos que tiene el señor arzobispo de emplearle a usted para los ejercicios de los ordenandos y la dirección de un seminario, y de que el señor marqués, que abraza toda clase de buenas obras, acepte que trabaje usted en eso.
Puede usted imaginarse, Padre, cuán grande será nuestro gozo si quiere Dios emplearle en eso, aunque creo que no debe usted comprometerse en ninguna de las dos cosas hasta que no hayan llegado las personas que le hemos preparado; entonces ya verá usted si las cosas están en situación de poder empezar esas obras, junto con las demás que está realizando.
Le pido a Nuestro Señor que bendiga sus intenciones y que santifique cada vez más su alma, sus propósitos y su familia.
Los estimo y los quiero a todos mucho, y los abrazo con todo cariño.
Por favor, cuide de su salud y nosotros se la seguiremos pidiendo a Dios por usted; ha sido él, con su bondad infinita, el que nos ha conservado al Padre Alméras, que estuvo enfermo de suma gravedad en Bourbon, pero que se encuentra ya fuera de peligro.
Estas son todas las noticias que tenemos.
De Génova no he recibido nada, a no ser lo que me dicen de Roma, que se encuentran bien todos los que se vieron libres del contagio. 498
Tomo VI · página PDF 498El joven de Savigliano que se encuentra aquí desde hace unas tres semanas no nos parece debidamente dispuesto para abrazar nuestra manera de vivir.
Se queja de que no le expuso usted todas nuestras prácticas y dificultades, confiesa que siente repugnancia por varias cosas y que tenía curiosidad por ver París, lo cual contribuyó a animarle a hacer este viaje.
Se encontraba todavía menos decidido al final de su retiro que al principio.
Va a visitar con frecuencia a sus paisanos y creo que, si tuviera dinero, estaría ya viviendo con ellos.
Sigue aún con nosotros, pero no nos dice francamente cuáles son sus proyectos, aguardando a que le conteste usted a las cartas que le ha escrito y que, al parecer, está esperando con impaciencia.
No sé si esperará que le envíe algún dinero su padre, o para volverse, o para ponerse en pensión.
La verdad es que esperamos poco de él para la compañía.
No obstante, lo hemos acogido y tratado lo más cordial y amablemente posible y así seguiremos haciéndolo hasta el fin.
Tiene muy buen carácter; pero, si Dios lo llama a la compañía, no le ha dado todavía el coraje para decidirse a ello.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Pensaba enviarle tres sacerdotes al principio y luego otro más para aprender la lengua, con la idea de dejar uno o dos en su casa y enviar los otros a Génova; pero uno de ellos no me parece muy apropiado para ese país.
El Padre Jolly me escribe que aquel buen sacerdote de monseñor de Bethléem se ha ido a Notre-Dame-de-Liesse y que se lo mandará a usted cuando regrese.
También me ha escrito sobre algunas propuestas que le han hecho en Roma respecto a una nueva tarea en la compañía.
Le digo todo esto al oído de su corazón solamente.
Hemos de esperar la voluntad de Dios y rezar entretanto.
Le abrazo con todo el cariño de mi corazón, lo mismo que a toda su familia 1.
Al pie de la primera página: Padre Martín. ________ 1.
La posdata es de mano del santo. 499
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