Carta · tomo VI
A NICOLAS DUPERROY
22 de octubre de 1657
2522 [2426,VI,553-554] A NICOLAS DUPERROY París, 22 de octubre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Sólo Dios, que mortifica y vivifica, puede darle a conocer el consuelo que he recibido al saber que, de las tres fístulas que tenía usted en el estómago, no le queda ya más que una, y que ésta se va curando lo mismo que las otras, de forma que ya puede usted estar en condiciones de viajar, ya que ha podido ir hasta Cracovia.
¡Que Dios sea siempre glorificado por haberle sacado del peligro en que estaba y quiera con su infinita bondad acabar la obra que ha comenzado, devolviéndole plenamente la salud!
Frecuentemente he comunicado a la compañía las gracias que Dios le ha dado y el buen uso que usted ha hecho de ellas en medio de todos esos molestos accidentes que ha sufrido, para consolarla y animarla a dar gracias a Dios y a rogarle que siga conservando a una persona que nos es tan querida como usted.
Bien, Padre, cuídese bien y haga todo lo que pueda por curarse del todo.
Le he pedido al Padre Ozenne que no ahorre nada por su salud, y espero que Dios no nos negará esta gracia, dado que va en ello su servicio y que parece estar disponiendo las cosas para que los misioneros puedan empezar a trabajar en Polonia de una manera distinta de como ________ Carta 2522 (CF).
— Archivo de Cracovia, original. 507
un gran servicio y consuelo.
Quizás sea ésta la hora anhelada en que comiencen ustedes a trabajar como verdaderos misioneros según nuestras funciones.
Nuestros retiros van ya bastante adelantados.
Algunos se han ido ya a la misión, mientras que otros se preparan para ir.
Los distribuiremos en dos o tres grupos, a fin de recorrer este invierno una parte de esta diócesis.
Procuraremos sustituir, con la gracia de Dios, a los que Dios nos ha quitado en Génova y en Madagascar, si no a todos, al menos a la mayor parte.
La fundación de Turín, que empieza a ser conocida y a tener mucho trabajo, también necesita refuerzos; procuraremos dárselos, y quizás también a la casa de Roma, debido a una nueva ocupación de la que se está hablando.
El resto de nuestras casas sigue el ritmo ordinario; me parece que Dios se siente bien servido y que las almas reciben alguna ayuda.
El Padre Berthe sigue aún con sus visitas.
No sabemos nada de nuestros misioneros de Escocia y de las Hébridas y, lo que es peor, no podemos enviar a nadie que les visite y les socorra, porque lo impiden los ingleses.
El Padre Le Vacher, de Túnez, que está por aquí para los asuntos del cónsul, está a punto de regresar, aunque no ha obtenido aún lo que pide; estamos trabajando en ello.
Su hermano está solo en Túnez, colmado de trabajo, pero lleno también de coraje.
El Padre Dehorgny está de superior en Bons-Enfants y el Padre Alméras se encuentra actualmente en Moulins, convaleciendo de una grave enfermedad que ha padecido en Bourbon.
El Padre Brin está de superior en Troyes y dirige ahora una misión en Sézanne con diez o doce sacerdotes que le hemos enviado.
Va a ir el señor obispo a administrar la confirmación.
Estas son todas nuestras noticias.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Ozenne, superior de los sacerdotes de la Misión de Varsovia. 508
lo han hecho hasta ahora.
Vivimos con esta esperanza, y soy cada vez más, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor.
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