Carta · tomo VI

A FRANCISCO VILLAIN, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN TROYES 1

25 de octubre de 1657

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VI
Extensión
503 palabras
Página inicial
512 (PDF)
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2527 [2431,VI,560-561] A FRANCISCO VILLAIN, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN TROYES 1 París, 25 de octubre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

He recibido su carta del día 19, en la que me pregunta si es mi intención, al encomendarle la tarea de instruir a los seminaristas de ésa, que les dirija usted el catecismo del sábado, que vigile usted el oficio divino y que mande hacer el retiro a ________ Carta 2527.

— Archivo de Turín, copia del siglo XVII o XVIII.

También se conserva en Turín la minuta de esta carta, escrita por el secretario. 1.

Francisco Villain, nació en París el 10 de abril de 1605, entró en la congregación de la Misión el 24 de diciembre de 1649, tres meses después de haber sido ordenado sacerdote, murió en el seminario de Troyes el 19 de julio de 1658. 512

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los recién llegados.

A ello le respondo que convendrá que se atenga usted a lo que dice en el final de su carta, en la que expresa que no hará en esto más que lo que se le ordene.

Le toca a su superior, o a su asistente, arreglar estas cosas y hacer que las haga usted o algún otro, cuando ellos no lo puedan hacer por sí mismos.

Sé muy bien que sería muy útil que tuviera usted el catecismo, como una prolongación de sus lecciones, que llevase usted la dirección del oficio divino para que se guardaran siempre las mismas normas, y que fuera usted el director de esos señores en los ejercicios espirituales para conocerles mejor; pero esto, suponiendo siempre que se lo encargaran aquellas personas que llevan el gobierno de la casa, ya que Dios bendice las acciones que se hacen por obediencia.

Pero también sé perfectamente, Padre, que hará usted la voluntad de Dios si no se mezcla en estas cosas cuando se crea conveniente encomendárselas a otros.

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Los superiores ven lo que tienen que hacer mejor que un particular y todos deben opinar que tienen buenas razones para hacer lo que hacen, aun cuando no tengan conocimiento de esas razones; pues, efectivamente, ellos tienen que haber considerado los pros y contras antes de determinarse en las cosas de cierta importancia.

De esta forma, además de cumplir usted la voluntad de Dios, que es sin duda lo que pretende, se conformará usted con lo que se practica en todos los seminarios y hasta en los colegios, en donde los regentes dependen del rector y del principal, de modo que no hacen más que lo que él quiere e incluso lo que hacen, lo hacen solamente de la manera que él ordena.

Le ruego, pues, Padre, en nombre de Nuestro Señor, que se atenga a esta regla y que esté seguro de que Dios aceptará su sumisión y no solamente bendecirá su persona, sino también sus tareas, todo ello para el progreso de ese seminario.

Es la súplica que le hago a la divina bondad, en cuyo amor soy su muy humilde servidor.

V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión 513

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