Carta · tomo VI
A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE ROMA
9 de noviembre de 1657
2548 [2452,VI,591-595] A EDMUNDO JOLL Y, SUPERIOR DE ROMA París, 9 de noviembre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido al mismo tiempo dos cartas suyas, del 2 y del 7 de octubre.
Ha hecho usted bien en exponerme la opinión de los médicos sobre su situación.
Con la ayuda de Dios, no volveremos a exponerle al peligro que ellos creen habría para su salud, si pasase un verano más en Roma; su vida es para nosotros demasiado preciosa para que no procuremos evitar ese peligro.
Así pues, pensaremos en enviar a alguno que le supla a finales de invierno.
Entretanto le doy gracias a Dios de que actualmente se encuentre usted bien, tal como acabo de enterarme por una nueva carta, del día 15, que he recibido de usted después de haber comenzado ésta; y sobre todo le doy gracias por la indiferencia que le da su divina bondad ante la vida o la muerte, la salud o la enfermedad, y finalmente ante cualquier lugar o estado en que Dios quiera ponerle, cuya santa voluntad ________ Carta 2548 (CF).
— Archivo de Turín, original. 539
desea usted cumplir a cualquier precio que sea, sin tener en cuenta para nada sus propias inclinaciones.
Esa gracia, que le eleva por encima de la naturaleza, es muy digna de apreciar.
¡Quiera Dios conservársela y derramarla sobre el alma de todos los misioneros!
Mandaré que le envíen la relación de Madagascar.
Nos la piden de todas partes, de dentro y de fuera, y andan convenciéndome para que la haga imprimir, ya que es difícil de otro modo comunicársela a tantas personas.
Me cuesta trabajo hacerlo así; ya veremos.
¡Bendito sea Dios de que haya llegado la hora en que cree usted conveniente empezar a pensar en dar nacimiento a un seminario interno!
¡Quiera Nuestro Señor poner la primera piedra de ese edificio y bendecir sus comienzos y sus primeros pasos!
Ese sacerdote español tiene razón en no querer comprometerse hasta tener un conocimiento particular de la primera de nuestras funciones; por consiguiente, apruebo de buena gana que asista a alguna de sus misiones.
Nos hacía usted esperar al Padre Martín y a mí mismo que el Padre Bonnet saldría para Turín uno de estos días.
¿Ha partido ya?
Así me gustaría que lo hubiera hecho.
Nosotros le hemos enviado ya a los tres sacerdotes que le decía, si no me engaño, en mi carta anterior.
Si todavía estuvieran por aquí, quizás se los habríamos enviado a Roma, para aprender bien el italiano y por los demás motivos que usted me indica.
Le doy las gracias por el resultado que me envía de su conferencia sobre las virtudes del Padre Duport 1.
Me ha consolado mucho.
He aceptado su letra de cambio de 517 libras con 10 sueldos; procuraremos pagarla a su debido tiempo.
¡Bendito sea Dios de que esos señores del Tonkín hayan llegado al final de su asunto y de que haya usted recibido en su casa al señor Pallu 2 durante la ausencia de los demás!
De ________ 1.
El resumen de esta conferencia se conserva en el manuscrito de Lión, f. 232. 2.
Francisco Pallu, nació en Tours en 1625, Canónigo de San Martín, uno de los fundadores de la Sociedad de Misiones Extranjeras.
Había ido a Roma con algunos amigos sin más deseos que el de realizar una piadosa peregrinación.
Una carta de la duquesa de Aiguillon le decidió a 540
este modo me ha dado usted una gran alegría, así como también al haber destinado uno de los grupos de misioneros para enviarlos en misión a la diócesis del señor cardenal Bagni, que tanto lo deseaba y con el que estamos tan agradecidos.
¡Que Dios derrame su bendición sobre sus trabajos y sobre todas sus decisiones!
Asegúrele a Su Eminencia que, apenas haya recibido su mandato respecto a la respuesta que me tomé el honor de darle a propósito del envío de dos sacerdotes a Irlanda y a Escocia, los haremos partir, con la ayuda de Dios.
Finalmente he recibido carta de Génova, ya que me han escrito el Padre Lejuge y el Padre Simon; espero que seguirán llegándonos cartas en adelante.
Haga el favor de decirle al Padre Legendre que, antes de establecer en las aldeas las congregaciones que los padres jesuitas fundan en las ciudades 3, hay que ver qué resultado dan las lecturas que ya ha establecido él en algunos lugares.
El señor abad de Chandenier desea saber si ha recibido usted una de las cartas que le envió a propósito de una cofradía del escapulario para obtener su aprobación.
Le ruego, Padre, que se informe de si una persona que ha hecho voto de religión lo cumple entrando en la compañía, que no es religiosa, pero que tiende a la perfección evangélica.
También le ruego que obtenga en la curia romana una provisión del arciprestazgo de Gignac 4, que es un beneficio simple de la diócesis de Cahors, vacante por la muerte del señor Elías Laisné, señor de la Marguerie, en favor del señor Gilberto Cuis________ dar algunos pasos ante Alejandro VII y el cardenal Bagni para la erección de los vicariatos apostólicos de Extremo Oriente.
El Papa recibió con benevolencia esta proposición y nombró una comisión de cuatro cardenales para estudiarla.
La congregación de Propaganda aprobó el 13 de mayo de 1658 el informe que le presentaron y el 17 de agosto Francisco Pallu fue nombrado obispo titular de Heliópolis y Pedro de la MotteLambert obispo de Beryto (Vie manuscrite de François Pallu: Archivos de Misiones Extranjeras, vol. 106).
Dos años más tarde se les añadió Ignacio Cotolendi con el título de obispo de Metelópolis. 3.
Las congregaciones de hijos de María. 4.
Ayuntamiento de Lot, distrito de Gourdon. 541
sot, sacerdote de la diócesis de Autun, graduado y nombrado para dicha diócesis de Cahors.
Me parece que inmediatamente después de la muerte del señor de la Marguerie, hace ya un año o quizás más, le escribí para que tomara nota y pidiera ese beneficio para dicho señor Cuissot.
Si lo ha hecho, podrá usted hacer que la provisión lleve aquella fecha, indicando que ese beneficio se le ha concedido como graduado y nombrado para la diócesis de Cahors, ya que este requisito es necesario para poderlo obtener.
Si no se puede poner aquella fecha, haga el favor de que pongan la del mismo día que reciba usted la presente.
Enviaré a Nuestra Señora de la Rose la carta que mandaba para ellos, y si me envían pronto la respuesta, se la haré llegar.
Me pregunta usted qué solución doy a este caso: uno de nuestros padres se encuentra en una misión con un penitente obligado a hacer algunas limosnas para restituir cierta cantidad de dinero; pero dicho penitente no tiene ocasión de hacer esas limosnas porque no hay pobres en su aldea; ¿hemos de encargarnos nosotros de ese dinero para hacer esas limosnas, si nos lo pide el penitente?
Le respondo que, generalmente hablando, no hemos de encargarnos de ninguna restitución, a no ser en ciertos casos, como cuando se duda de si lo cumplirá el penitente o cuando se sabe que la persona o personas a las que hay que restituir y el superior lo cree conveniente por alguna razón particular.
Pero es menester que en cualquier caso que sea el confesor ponga en manos del superior lo que haya recibido, a fin de que sea él el que haga la restitución o se encargue de que otros la hagan, en el tiempo y manera que juzgue conveniente.
Soy en Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Jolly. 542
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