Carta · tomo VI
A SANTIAGO CHIROYE, SUPERIOR DE LUÇON
11 de noviembre de 1657
2552 [2456,VI,599-600] A SANTIAGO CHIROYE, SUPERIOR DE LUÇON París, 11 de noviembre de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me tomo el honor de escribirle al señor obispo de Luçon 1 sobre varios asuntos que podrá usted ver en la carta que le mando y que le envío abierta, con un sello para cerrarla antes de entregársela.
Me siento muy feliz de que sean ustedes tres padres y de que se encuentren siempre juntos en las misiones.
Consulte usted si le parecerá bien al señor obispo que celebre usted su misa de fundación en los lugares en que se encuentre.
El Padre Rivet 2 ha llegado ya a Richelieu, según me dicen.
La casa de La Rose tiene necesidad de hacer un cambio con la suya.
Le escribo al Padre Chrétien, que es el superior, que le envíe al Padre Férot, buen predicador y un sacerdote muy pacífico; le ruego, Padre, que lo reciba y que le envíe en cambio al Padre Boussordec, a quien saludo cordialmente, rogándole que vaya allá a servir a Dios y a las almas de aquel lugar, que está bajo la protección especial de la gloriosa Virgen María.
Veo a la señora de Sallo en muy raras ocasiones.
La primera vez que tenga el honor de hacerlo, le recomendaré a los pobres de Luçon.
En cuanto al dinero que le debemos, me da vergüenza prometerle tantas veces pagarle y no hacerlo.
Nos hemos visto obligados a hacer este año algunos gastos extraordinarios, que nos han impedido pagarle, pero espero que no tardaremos en hacerlo y que pronto quedará usted satisfecho.
Acabamos de recibir una triste noticia que nos ha afligido mucho: que Dios ha dispuesto del Padre Duiguin, fallecido el día 17 de mayo en su Misión de las Hébridas, en donde puede decirse que ha hecho maravillas.
Aquellos pobres isleños lo han llorado como a un Padre.
No me explican detalladamente los frutos que Dios ha realizado por medio de él, ya que no se ________ Carta 2552 (CF).
— Archivo de Turín, original. 1.
Pedro Nivelle. 2.
Francisco Rivet. 546
atreven a escribir de los asuntos de la religión más que en términos generales y en figura solamente, por causa de los ingleses que han organizado una cruel persecución contra los católicos, y todavía más contra los sacerdotes, cuando los descubren.
Así es, Padre, como quiere Dios probar a la compañía por todas partes.
Como él es el señor de vivos y de muertos, puede disponer de ellos como quiera; a nosotros nos toca pedirle que suscite otros nuevos para realizar su obra, que sean según su corazón.
Tenemos por aquí al Padre Alméras, que ha regresado de Bourbon, sin estar curado del todo, pero poniéndose cada vez mejor, gracias a Dios.
Soy en él, Padre, su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Chiroye.
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