Carta · tomo VII
A EDMUNDO JOLL Y
2596 [2498,VII,31-34] A EDMUNDO JOLL Y París, 28 diciembre 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido, junto con su carta del 26 de noviembre, el altar privilegiado para San Salvador de Melun y las facultades para los padres de las Hébridas; muchas gracias por todo.
Ya habrá sabido usted la muerte del Padre Duiguin; me parece que se lo comuniqué.
Por tanto, no pida usted un extra tempora para el hermano Plunket, ya que las razones que usted me indica son bastante importantes para que las tengamos en cuenta.
Está ahora en Tréguier, donde creo que habrá recibido el subdiaconado en estas últimas órdenes y podrá recibir las otras órdenes sagradas entre ahora y Pascua.
Pero, por lo que se refiere al hermano Deslions y los demás del mismo país para los que tendré que pedirle los extra tempora, y que no tengan una de las condiciones requeridas para obtenerlos, como ser subdiáconos, o nobles, o profesores en teología, o mayores de 30 años, le ruego que haga un esfuerzo por obtenerlos, apelando a la necesidad que tiene la compañía de sacerdotes; y, si esto no basta, añada usted ob solatium parentum senio confectorum 1 u otras causas que usted juzgue oportunas, sin preocuparse por los gastos ________ Carta 2596 (CF).
— Archivo de Turín, original. 1. «Para consuelo de sus padres ancianos». 34
Pagaremos su letra de cambio de 32 libras con 15 sueldos por el dinero que le dio usted a Juan Félix, y le mandaremos su carta a su madre, a Villenauxe 2.
Le pedí que se enterase si nuestros padres pueden en conciencia ejercer los consulados de Túnez y de Argel, dado que la Sagrada Congregación, a pesar de no querer darles ese permiso, tampoco les prohíbe que los ejerzan, siendo así que sabe muy bien que lo están haciendo.
Tuvo usted razón en observar que, en la primera propuesta que le hizo el señor cardenal Bagni para fundar en su diócesis, no le descubrió su pensamiento sobre la fundación.
Me ha hecho el honor de escribirme una carta en la que ofrece darme una casa para ello; pero no dice nada sobre la manutención.
Puede ser que S[u] E[minencia] suponga que la casa de Roma mantendrá a los misioneros de su diócesis o que nosotros encontraremos los medios para que funden allá de la misma manera con que se fundó la casa de Roma.
Pero no hay que darle esperanzas de ninguna de estas dos cosas.
Es un asunto que irá para largo y hará usted bien en tenerlo en cuenta, aunque sin darle a conocer a ese buen señor que tiene esos proyectos.
En cuanto a lo que me dice de que ya le han hecho muchas propuestas que luego se han disipado todas como el humo, le diré, Padre, que quienes las hicieron pudieron tener ciertamente buena intención.
Pero, como las obras nuevas, por muy santas que sean, no se llevan a cabo si no tienen un promotor que las mueva, puesto que éstas no lo han tenido, por eso han fracasado.
Gracias a Dios, Padre, hemos visto que han resultado bien todas las cosas que le han tenido a usted como promotor, por el interés y el cuidado que usted ha puesto, de modo que tenemos motivos para creer que todo lo que se ha propuesto habría llegado a buen fin si usted se hubiera encargado de ello; pero hay cosas en las que sólo podemos actuar pasivamente.
¿Cómo podemos saber, Padre, si no habrá algo de Dios en esa propuesta de San Juan de Letrán?
Si ustedes se alojasen allí, serían ciudadanos de Roma y en disposición de hacer nuevos servicios a Dios, lo cual no les impediría tener otra casa en la ciudad para pasar allí el verano.
Puesto que les buscan para eso, no deberá ________ 2.
Municipio del distrito de Nogent-sur-Seine (Aube). 35
usted tomar la iniciativa ni apresurarse a ello, sino escuchar lo que le proponen y aconsejarse debidamente.
Si encuentra por ahí buenos sacerdotes que quieran trabajar en las misiones y le dan buenos informes de ellos, hará usted bien en admitirles, sin aguardar mi respuesta.
Así es como trabajó al principio la compañía, recibiendo a personas extrañas para que trabajasen con ella, ya que no podía atender a todo; además, esos señores se forman de este modo en el servicio de las almas.
Doy gracias a Dios de que se haya firmado ya la súplica de Saint-Pourçain 3.
Procuraremos pagar la letra que nos gire usted para esos gastos.
Los libros que pide el señor cardenal Brancaccio, cuya nota hemos recibido solamente hace 12 ó 15 días, a pesar de que hace más de cinco meses que usted nos la envió, costarán unas 700 u 800 libras, según los cálculos del librero señor Soly, a quien mandamos venir expresamente para que nos dijera el precio, sin contar los que usted pide para el reverendo Padre Hilarión.
No sé, Padre, si se trata de hacerles un regalo a los dos o si tienen pensado pagarlos ellos.
Esperaré su respuesta antes de decidir nada.
Su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Hace solamente diez o doce días que recibí su carta del 6 de julio, que hablaba de los libros para el señor cardenal Brancaccio y el Padre Hilarión 4.
Dirección: Al Padre Jolly, superior de los sacerdotes de la Misión de Roma.
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