Carta · tomo VII

A DIONISIO LAUDIN, SUPERIOR DE LE MANS

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VII
Extensión
390 palabras
Página inicial
210
Ver tomo

2724 [2626,VII,210-211] A DIONISIO LAUDIN, SUPERIOR DE LE MANS 17 julio 1658 Tengo miedo de que esa libertad que se toma el hermano clérigo del que usted me habla y la tolerancia que muestra con él la compañía den a otros motivo para actuar como él.

Sea lo que fuere, la verdad es que sus desórdenes no pueden producir más que malos efectos.

Por eso mismo le ruego que vele sobre él para corregirle e imponerle una penitencia en el capítulo para que se enmiende, como puede ser privarle del vino en las comidas o algún otro castigo sensible.

Si esto no basta y dispone usted de alguna habitación buena para encerrarle, como la que aquí tenemos, sería bueno servirse de ella, ya que para dispensarle de los votos debería haber alguna razón poderosa para hacerlo, y no la hay.

Su comportamiento se debe sólo a ligereza de espíritu y a ardor juvenil, que debemos reprimir y no tolerar, y mucho menos fomentar, como sucedería si le dejásemos marchar.

Y después de haber procurado poner remedio a ello con paciencia, mansedumbre y longanimidad, quedará tiempo para aplicar a su mal el aceite y el vino al mismo tiempo.

Tomo VII · p. 210

Puede ser que, si se ve apretado, acabe rompiendo por completo.

En ese caso, lo sentiré mucho por un ________ Carta 2724.

— Reg. 2, 118. 184

Tomo VII · p. 210

lado, por el bien que podría hacer en la compañía y por el peligro que correrá si se sale en contra de sus votos; mas, por otro lado, será para ella un alivio verse libre de un espíritu incorregible.

Puesto que esos dos señores que llevan ya dieciocho meses en su casa no desean seguir siendo hermanos, no es conveniente que se queden allí como criados; haga el favor de despedirles.

Si el tercero quiere quedarse sin que reciba usted a su padre, muy bien; pero no conviene cargarse con el anciano, pues esto podría tener consecuencias y, como hay en la compañía muchas personas que tienen parientes pobres, podrían pretender también lo mismo; si tuviéramos que sujetarnos a eso, sería una carga demasiado grande.

Dígale a ese buen muchacho que su padre tiene ya bastante con el otro hijo sacerdote para que le atienda.

Y si usted ve que está decidido a salirse para poder atenderle, déjele marchar y tome a tres criados en lugar de esos tres hermanos, o le enviaremos alguno de aquí.

Tomo VII · página PDF 185

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