Carta · tomo VII
A JUAN MARTIN, SUPERIOR DE TURIN
2735 [2637,VII,227-228] A JUAN MARTIN, SUPERIOR DE TURIN París, 9 agosto 1658 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí su carta del día 20 de julio, que me ha alegrado mucho al comunicarme sus noticias y la partida de los tres sacerdotes que ha enviado usted a Génova.
Pero me ha causado una de las penas más profundas que he recibido desde hace tiempo por las cosas que me dice usted del Padre B[eaure].
Es absolutamente necesario sacarle de donde está.
Basta que un misionero se tome la libertad que él se ha tomado para destruir por completo la reputación de la compañía e impedir el fruto que puede hacer por allí.
Le ruego, Padre, que haga el favor de enviar a Génova al Padre de Martinis, para que podamos hacer volver al otro.
Pronto irá por allí el Padre Berthe y, de pasada, podrá visitarles a ustedes en Turín.
Lo que aumenta más aún mi preocupación es el defecto que ha observado usted en el hermano Dum... en una cosa tan peligrosa.
Le ruego que me indique las acciones especiales que ha cometido y que le han dado a usted motivo para hablarme de él, y que entretanto haga lo posible con sus advertencias, con penitencias, con amables y cariñosas correcciones, y de todas las formas que Dios le inspire, velando sobre él continuamente, para que ce ________ Carta 2735 (CF).
— Archivo de Turín, original. 198
rrija de esos defectos y rompa absolutamente desde ahora y para siempre con ese trato inútil con las personas de otro sexo, si no, no se le puede permitir recibir las sagradas órdenes.
Doy gracias a Dios por esa oblación que le ha hecho el Padre Laurence, por sus progresos en la lengua y por la satisfacción que usted espera recibir de él.
Hemos pagado al señor Delaforcade el porte de sus cartas.
Hasta ahora le hemos pagado casi sesenta francos por usted; pero en adelante será oportuno que se encargue de pagarle usted mismo, o cada seis meses o al cabo del año, como él le indique.
Lleva exactamente la cuenta.
El pobre San Lázaro está sobrecargado para poder atender a las demás casas, cuando ellas pueden atender a sus gastos.
Por aquí no tenemos ninguna novedad.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dudo de que el Padre Berthe pueda pasar por Turín.
No envíe usted a Génova al Padre de Martinis, hasta que yo se lo ordene.
Desearía que llegara allá al mismo tiempo que el visitador, y no antes.
Entretanto dispóngale para ir allá, sin decirle el motivo.
Si él no pudiere ir, le pediré que vaya al Padre Mugnier o a algún otro.
En su lugar enviaremos al Padre Chardon, que es un buen sacerdote saboyano.
Me tomo el honor de escribir unas frases de agradecimiento a su señor fundador, tal como usted deseaba.
No lo he hecho aún; lo haré el próximo día.
Al pie de la primera página: Padre Martin.
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