Carta · tomo VII
A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA
2747 [2649,VII,245-247] A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA 30 agosto 1658 No dudo de que es la santa humildad la que le inspira esos sentimientos que usted muestra a propósito de su cargo de supe ________ Carta 2746.
— Reg. 2, 114. 1.
Luis Vourec.
Carta 2747.
— Reg. 2, 208. 212
rior; pero, como es Dios el que gobierna todas las cosas con su adorable sabiduría, hemos de pensar que es él el que guía a la compañía en general, y a cada una de las casas en particular, y que todas ellas estarán bien gobernadas si, por nuestra parte, somos fieles a la práctica de las máximas del evangelio y de las observancias de nuestro instituto.
Usted ha entrado ya seguramente en estas disposiciones desde que se propuso mantener en esa familia la unión y la fidelidad al cumplimiento de las reglas, que son los dos fines principales de un buen gobierno.
Me pregunta usted por los medios que hay que emplear para ello.
Se necesitaría mucho tiempo para contestarle.
I e diré solamente que, para conservar la paz y la caridad entre los suyos, hay que acostumbrarles a que se pidan mutuamente perdón de rodillas siempre que se les haya ocurrido hacer o decir algo que altere en lo más mínimo esa caridad.
Un día, una superiora de religiosas me decía que en su comunidad reinaba una gran unión; yo le pregunté a qué atribuía la causa de ello; me respondió que, después de Dios, se debía a la práctica que tenían las hermanas de pedirse mutuamente perdón por las palabras ásperas o contrarias al respeto que hubieran podido dirigirse; y efectivamente observé que también era muy útil entre nosotros ese remedio, ya que procuré introducir esta práctica y recurrir yo también a ella, cuando caigo en alguno de esos defectos.
Ya verá usted, Padre, cómo esta práctica de humildad, si la introduce usted en su casa, será como un bálsamo precioso que suavizará las picaduras de la lengua y los resentimientos de los corazones.
En cuanto a la fidelidad al reglamento y a las prácticas, aparte del buen medio que usted propone, que es dar ejemplo, le servirá de mucho no tolerar que falten a ellas los demás sin amonestarles y sin imponerles a veces alguna penitencia, sobre todo en el caso de los que vuelven a caer en los mismos defectos.
Obra usted según el espíritu y la voluntad de Dios al demostrar una gran gratitud al señor cardenal 1 por sus incomparables beneficios, y al expresarle con frecuencia nuestro humilde agradecimiento.
No hay que tener miedo de excederse respecto a él, aunque su humildad no quiera permitirlo, ya que su bondad paternal no parece tener límites con nosotros. ________ 1.
El cardenal Durazzo. 213
No debe dejar usted que sigan las cosas como están, como dice que piensa hacerlo hasta que llegue el visitador.
Tiene que esforzarse en enderezar cuanto antes las cosas torcidas, en impedir las malas, si las hay, y en hacer que las buenas sean mejores.
Quizás se refiera usted a la manera de obrar de esa persona que tiende a la independencia 2; en ese caso, si le cuesta trabajo conseguir de él algún resultado, hará bien en soportarlo hasta que el visitador haya hablado con él.
Le pido a Nuestro Señor, Padre, que le haga aprovechar debidamente esos motivos de humillación que encuentra en usted mismo, así como los buenos ejemplos que ve en los demás; que le ilumine en medio de las dudas y que le dé ánimos en las dificultades; que le conceda su espíritu de fortaleza, de suavidad y de indulgencia.
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