Carta · tomo VII
A ESTEBAN BIENVENU, SACERDOTE DE LA MISIÓN DE LE MANS
18 de octubre de 1637
2794 [2696,VII,315-317] A ESTEBAN BIENVENU, SACERDOTE DE LA MISIÓN DE LE MANS París. 26 octubre 1658 Padre: Me ha dejado muy sorprendido su carta, ya que, al venir de una persona a la que quiero tanto, me presenta una proposición muy alejada de la estima en que (la tengo y del trato que ha recibido ________ 2.
Agustín Carpentier nació en Bapaume (Pas-de-Calais) el 18 de octubre de 1637, entró en la congregación de la Misión el 19 de octubre de 1655, hizo los votos el 23 de octubre de 1657. 3.
Cristóbal Delaunay.
Carta 2794 (C no F).
— Archivo de la Misión, minuta de mano del secretario 271
en la compañía.
¿Qué motivos le ha dado para que piense en marcharse?
¿No le ha tratado, ayudado y educado como una madre a su hijo?
Y Dios, a quien se entregó usted, ¿no merece que le sirva ahora lo mismo que hizo entonces?
Me dirá usted que tiene el deseo de seguir sirviéndole en todas partes.
Pero para adelantarme a esa respuesta, le diré que está claro que busca usted algo distinto de Dios cuando pide la dispensa de sus votos, y que es el espíritu maligno el que le sugiere esta idea para apartarle del bien comenzado.
¿No sabe usted, Padre, que las promesas que se le hacen a Dios no pueden ser rotas por los hombres?
Si las suyas fueran nulas, sería menester encontrar otras causas de nulidad distintas de las que usted me indica.
Nada me dice usted de los primeros votos que hizo cuando salió del seminario; sin embargo, está obligado a guardarlos lo mismo que si no los hubiera renovado.
Me habla usted solamente de los últimos votos que ha hecho, después del breve de Su Santidad.
Dice usted que no tenía intención de hacerlos.
Si es así, cometió usted un pecado mortal y no por eso deja de estar comprometido con la promesa que hizo, ya que la acción exterior compromete a la interior.
No se le dispensaría a un sacerdote de las santas órdenes que ha recibido por el hecho de decir que no tuvo intención de recibirlas, ni se anularía un matrimonio cuando el marido o la mujer dijeran que consintieron solamente de boca, pero no de corazón, ya que se juzga de las cosas ocultas por lo que aparece.
Dice usted además que han sido dos los motivos que le impulsaron a hacer los votos.
El primero es la decisión de su padre, que quiere que permanezca usted en la Misión; y el segundo, el temor de que la compañía le echaría fuera si no actuaba usted como los demás, y que no sabía adónde ir ni tenía medios para subsistir.
¿No ve usted que todo esto son respetos humanos que le obligan a hacer penitencia, pero no motivos razonables para que se le dispense de sus promesas?
Si su razonamiento fuera aceptable, se podrían cometer impunemente blasfemias y sacrilegios, abusar de las cosas santas y engañar a los hombres con palabras fingidas y hermosas apariencias.
Créame, Padre, no escuche usted a la naturaleza, porque le ofrecerá motivos suficientes para ir poniéndole poco a poco en el camino que lleva a la perdición.
Piense en la muerte que está próxima, y quizás más de lo que usted piensa, y en el tremendo juicio 272
de Dios, en el que sus palabras y sus acciones serán pesadas con el peso del santuario.
Si está usted cansado de esos votos, es que no ha sometido su voluntad al yugo de Jesucristo.
Le gustaría a usted tener las comodidades de nuestra vida común y alejar las fatigas y las dificultades que en ella se encuentran.
Pero eso no es posible; todos los estados del mundo tienen sus propias satisfacciones y sus amarguras; hay que beberlas juntas.
El cielo sufre violencia y, para seguir a Nuestro Señor, hay que renunciar a sí mismo.
Le ruego que se esfuerce en ello y que se entregue a Dios de nuevo como es debido para la observancia de las reglas y de las prácticas de la comunidad.
De esta forma se quedará usted contento, dará buen ejemplo a todos los demás y experimentará lo bueno y glorioso que es servir a Nuestro Señor, que es nuestro maestro.
Soy en su amor...
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Bienvenu.
Se muestra el documento completo según los límites detectados en la edición. Para trabajos académicos recomendamos verificar siempre la referencia en el PDF original.