Carta · tomo VII

AL SEÑOR DESBORDES, CONSEJERO DEL PARLAMENTO

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VII
Extensión
861 palabras
Página inicial
404
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2851 [2752,VII,404-407] AL SEÑOR DESBORDES, CONSEJERO DEL PARLAMENTO San Lázaro, 21 diciembre 1658 Padre: Hemos enviado al señor Cousturier nuestros documentos en contra del señor Norais.

Me dice que los ha estudiado atentamente y que cree que estamos suficientemente apoyados para emprender una reclamación civil.

Quiere él mismo defender nuestra causa y se promete salir victorioso 1.

Pasa incluso más adelante y dice que, si la perdiéramos, él mismo nos compensaría de alguna manera por esta pérdida.

Pero nuestros padres más antiguos no se atreven a emprender esta reclamación por los siguientes motivos: 1. «Porque los abogados con los que hemos consultado antes del decreto que nos ha echado de Orsigny siempre nos habían ase________ Carta 2851 (CF).

— Archivo de la Misión, minuta 1.

Seguían aquí varias palabras, que han sido borradas: «y aunque le gusta el dinero, dice que no quiere nada por este asunto». 347

Tomo VII · p. 404

gurado, como el señor Cousturier, que nuestro derecho era infalible, especialmente los señores Deffita y Lhoste, que lo habían examinado a fondo 2; el primero, porque era el encargado de defendernos si el proceso seguía adelante; y el segundo por haber trabajado en nuestras escrituras; y los dos estaban de acuerdo en que no había nada que temer por nuestra parte; sin embargo, la corte nos ha despojado de esa finca, como si fuéramos sus usurpadores.

La verdad es que las opiniones son muy diversas.

Pero también es cierto que nunca hemos de fiarnos del juicio de los hombres. 2.º No hemos sido juzgados según el derecho ni según la costumbre, sino sobre una máxima del parlamento, que le quita a la iglesia todo lo que puede e impide que entren en ella los bienes de las familias.

Por eso, al ver esa gran pensión que le entregábamos al difunto señor Norais y a la señorita, nuestra parte contraria levantó una calumnia contra nosotros, convenciéndoles 3 de que con esa excusa queríamos arteramente atrapar a otros; eso ha sido lo que nos ha hecho perder el proceso, tal como han confesado algunos de los jueces.

Tomo VII · página PDF 348

Pues bien, como en el juicio de reclamación civil tendríamos que vérnoslas con los mismos jueces, también pronunciarán su juicio según la misma máxima. 3.º Daríamos un grave escándalo, después de un decreto tan solemne, si lo impugnáramos para destruirlo.

Nos acusarían de demasiado apegados a nuestros bienes, que es el reproche que suele hacérseles a los eclesiásticos y, gritando contra nosotros por todo el palacio, haríamos daño a otras comunidades y seríamos motivo de que nuestros amigos se escandalizasen de nosotros. 4.º Los señores Marsollier, hermanos y herederos de la difunta señorita Norais, han vendido los derechos que pudieran tener sobre dicha finca al señor Norais, nuestro adversario; pues bien, uno de sus primos ha impugnado también ese derecho y ha empezado los trámites para el proceso.

Se trata de un individuo que ha sido nombrado recientemente consejero en el parlamento de ________ 2.

San Vicente había consultado también a los señores Ozannet. de Gaumont, Martinet, Pucelle, Billain y Moussot, abogados del parlamento. que habían opinado en el mismo sentido.

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El señor de Saveuses, su relator no dudaba de la justicia de la causa. (Manuscrlto del hermano Robineau 96-97). 3.

Primera redacción: «insinuando en el proceso». 348

Tomo VII · página PDF 348

Rouen, muy experto en procesos, de forma que tendríamos que combatir contra dos fuertes adversarios 4. 5.º Tenemos motivos para esperar que, si buscamos el reino de Dios, como dice el evangelio, no nos faltará nada.

Y si el mundo nos quita por una parte, Dios nos dará por otra, tal como hemos podido experimentar después de que la cámara suprema nos arrebató esas tierras; porque Dios ha permitido que un consejero de esa misma cámara nos dejara al morir casi lo mismo que vale esa finca. 6.º En fin, señor, para decírselo con sinceridad, siento mucho tener que ir, por las razones que puede usted pensar, contra el consejo de Nuestro Señor, que no quiere que se pongan a pleitear los que le siguen.

Y si lo hemos hecho anteriormente es porque no podía, en conciencia, abandonar un bien tan legítimamente adquirido y las posesiones de una comunidad cuya administración estaba en mis manos, sin hacer todo lo posible por conservarlas.

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Pero ahora que Dios me ha descargado de esta obligación mediante un decreto soberano, que ha hecho inútiles mis preocupaciones, creo que debemos detenernos aquí; tanto más cuanto que, si llegáramos a sucumbir por segunda vez, caeríamos en una nota de infamia que podría perjudicar al servicio y a la edificación que debemos a la gente.

Le suplica muy humildemente, señor, ya que tiene usted el espíritu tan empapado en las máximas cristianas, que considere todas estas razones y que haga el favor de indicarme su opinión.

Será una nueva obligación que añadiremos a tantas otras como tenemos contraídas con usted.

Soy entretanto en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Como una de nuestras prácticas durante las misiones es arreglar las diferencias, es de temer que, si la compañía se obstinase en una nueva reclamación civil contra ese decreto, que es lo que suelen hacer los mayores picapleitos, Dios nos quite la gracia de trabajar en estas avenencias. ________ 4.

Primera redacción: «enemigos». 349

Tomo VII · página PDF 349

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