Carta · tomo VII

A PEDRO CABEL, SUPERIOR DE SEDAN

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VII
Extensión
1.148 palabras
Página inicial
424
Ver tomo

2864 [2765,VII,424-427] A PEDRO CABEL, SUPERIOR DE SEDAN París. 28 diciembre 1658 Padre: La venta que se está haciendo de algunos impresos relativos a las opiniones de los tiempos 1 y el conocimiento que he tenido de que han adquirido uno de ellos en una de nuestras casas, me obliga a advertirle que, si llegan alguno de ellos a casa de ustedes, no los reciba usted ni ningún otro, ya que la lectura de esos escritos sirve de poco y puede hacer mucho daño, sobre todo a las personas de una comunidad que expresan sus sentimientos en la relación y el trato mutuo; y como cada uno tiene su forma de pensar, surgen diversidad de opiniones, con las consiguientes disputas y divisiones.

Tenemos que saber bien y afianzarnos en las cosas de la fe; pero dejemos en paz esas cuestiones de escuela.

Nuestro Señor no quería que sus apóstoles disputasen con los escribas y fariseos, debido al fermento de su doctrina, que hubiera podido dejar en su ánimo alguna maligna impresión; y san Pedro prohibió a los primeros cristianos disputar sobre la Escritura, ya que, como decía 2, hay en ella cosas oscuras y difíciles, incluso en las epístolas de san Pablo.

Tomo VII · p. 424

Siendo esto así, nosotros tenemos muchas más razones para evitar entretenernos con esas materias inútiles.

Gracias a Dios, aquí no se habla de ellas, sino que tenemos otros mil temas de conversación más edificantes y más convenientes.

Sin embargo, hemos de respetar las diversas luces de los que agitan estas cuestiones, pero sin declararnos en favor de unos y en contra ________ Carta 2864 — Archivo de la Misión, copia contemporánea. 1.

El contexto de la carta demuestra que no se trata aquí de las proposiciones jansenistas ya condenadas por Roma, sino de opiniones libres. 2. 2 Pe 3, 16. 364

Tomo VII · p. 424

de otros.

Cada uno tiene sus razones y Dios permite que esas razones sean diferentes, como permitió que las hubiera entre san Pedro y san Pablo y entre el mismo san Pablo y san Bernabé, e incluso entre los ángeles, haciendo ver a unos las cosas de forma diferente que a los otros.

Por eso, Padre, le ruego expresamente que no permita que entren en su casa esos papeles volantes ni que nadie sostenga esas proposiciones que sólo sirven para sembrar la discordia entre los hermanos y desedificar a los externos, que fácilmente criticarían nuestra curiosidad y nuestra charlatanería, si nos viesen leer y hablar de esos folletos y esas novedades, y más todavía si nos viesen tomar partido.

Ya le dije 3 que, si el Padre Daisne toma posesión de su devolución 4, se separa al mismo tiempo de la compañía, puesto que no podemos tolerar que ninguno de los nuestros pretenda un beneficio, sobre todo cuando pretenden recibirlo por ese camino, que es odioso.

Tomo VII · página PDF 365

Por eso, Padre, pídale que se marche y déle más bien alguna casa que permitirle que siga durmiendo y comiendo con ustedes, después de esa acción que tiene que enfrentarlo con sus competidores y que afectaría también el crédito de su familia, si él siguiera perteneciendo a ella.

Le enviaremos pronto otro sacerdote en su lugar.

Todavía no hemos podido obtener respuesta a la consulta sobre sus diezmos, aunque hemos pagado ya las tres escudos para ello.

Volveré a insistir.

No hay forma de poder hacer que ingrese en los Incurables 5 esa convertida de la que usted me escribe, ya que están ocupadas todas las plazas de ese hospital y hay un gran número de enfermos esperando la primera que quede vacante.

No seria un grave inconveniente el que los administradores de su iglesia se reunieran en su presbiterio solamente los domingos y días de fiesta, cuando no están los alumnos.

Sin embargo, debido a las consecuencias que podrían sacarse para poder reunirse en cualquier tiempo, convendrá que les convenza usted lo más amablemente posible para que busquen otro sitio para reunirse. ________ 3.

Carta 2830. 4.

Tomo VII · página PDF 365

Con esta palabra se designa el derecho que tiene el superior de conferir un beneficio cuando el inferior o colador ordinario del mismo se ha descuidado en conferirlo en el plazo preciso o se lo ha conferido a una persona incapaz. 5.

El hospital de incurables de París. 365

Tomo VII · página PDF 365

Es propio de los sacerdotes procurar y tener misericordia de los criminales; por eso, no debe usted negar nunca su asistencia a los que piden su intervención, sobre todo cuando en su crimen ha habido más desgracia que malicia.

Hay una carta de san Agustín sobre esta materia (no me acuerdo cuál es), en la que demuestra que no es fomentar el vicio, ni autorizarlo el procurar librar a los pecadores y a los encarcelados por el camino de la intercesión y de la indulgencia, y que pertenece a la caridad y al decoro de los eclesiásticos interceder por ellos.

Por tanto, puede usted hacerlo cuando vea que el caso lo merece, y podrá usted prevenir el espíritu de los jueces diciéndoles que no es su intención proteger el crimen, sino ejercer misericordia, pidiéndola para los culpables y exigiéndola para los inocentes, según la obligación de su estado.

Corresponde al visitador volver a poner en vigor la práctica de las comunicaciones interiores.

Pronto le enviaremos uno, con la ayuda de Dios.

Podrá usted decirle que su familia se ha relajado en esa práctica, para que ponga remedio.

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No debe usted dejar de visitar la escuela por mucha antipatía que le tenga el maestro ni por el temor de que los alumnos le aprecien menos.

Los superiores de los jesuitas no tienen en cuenta esas razones, ya que tienen otras más poderosas para estar al corriente de lo que ocurre en las clases.

Al acabar esta carta, he abierto la suya del 23 de diciembre.

Procuraremos pagar su letra de cambio.

Enviaré su paquete a Annecy y mandaré pedir a Dios por el restablecimiento de su salud y de la de esos padres que usted dice que se encuentran indispuestos.

Me dice usted que le ha dado al Padre Daisne un certificado de buena conducta y de capacidad, para que pueda obtener en Reims el visto bueno para la devolución que pretende.

Se ha apresurado usted demasiado; convendría haberme escrito antes.

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Esto me da motivo para rogarle que en adelante no actúe nunca en las cosas extraordinarias que se presenten sin haberme pedido consejo, sobre todo cuando son cosas de gran consideración, como ésta, que puede tener consecuencias mayores de las que podría decirle; porque, si la compañía ha sido atacada en algunas diócesis por haber tenido algunas personas que obtuvieron parroquias de mano de los señores obispos, llegando a reprocharle que iba a las misiones solamente para averiguar y echarle el ojo a los buenos bene366

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ficios, ¿qué no dirán si ven que hay otros que no sólo reciben las parroquias que les dan los obispos, sino que además recogen las devoluciones, autorizados por sus superiores?

Le confieso que todo esto me llena de aflicción.

Cuando le dije que entregara alguna cosa al Padre Daisne, se entiende solamente de una vez.

Tomo VII · p. 428

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