Carta · tomo VII

A LUCAS PLUNKET, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN SAINT-MÉEN

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VII
Extensión
572 palabras
Página inicial
432 (PDF)
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2919 [2820,VII,508-509] A LUCAS PLUNKET, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN SAINT-MÉEN París, 19 abril 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros. ________ Carta 2919.

— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII 432

Tomo VII · página PDF 432

Me he enterado de que le costaba a usted algún trabajo enseñar el canto y las ceremonias; no me extraña, ya que todo el mundo encuentra dificultades en hacer las buenas acciones, e incluso las mejores; pero lo que me apena es que se haya dejado usted vencer por la naturaleza y se haya sometido a sus sugestiones.

¿No sabe usted, Padre, que la virtud cristiana consiste en superarlas y que, si se niega usted a hacer este pequeño servicio a Dios, se hace indigno de rendirle otros mayores, según aquellas palabras del Salvador: «Si no sois fieles en lo poco, tampoco lo seréis en lo mucho» 1? dice usted, sin embargo, que no ha entrado en la congregación de la misión para eso.

¿Entonces para qué ha entrado?

¿No ha venido usted a obedecer?

¿No se lo prometió así a Dios?

¿No ha venido usted a hacer lo que hacen los demás misioneros?

¿No se lo prometió así a la compañía?

Tomo VII · página PDF 433

Pues bien, sabe usted perfectamente que no estamos únicamente para hacer misiones, sino también para enseñar a los eclesiásticos las cosas que tienen que saber y practicar en su condición; de forma que, si no cumple usted con el oficio que le han dado en el seminario, tendrá que hacerlo otro, ya que es de obligación.

¿Es posible, Padre, que ahora que es usted sacerdote, más obligado que nunca a hacerse útil a la iglesia, rechace las funciones que se le han encomendado para contribuir a formar buenos sacerdotes?

¿Qué dice usted a esto?

Que si trabaja usted en los lugares y de la manera que mejor le van a su espíritu, dará más fruto que el que puede dar así.

Pero eso es algo que no se puede usted prometer; al contrario, debe tener usted miedo de que, si sacude el yugo de la santa obediencia, Dios retirará de usted su espíritu y le abandonará a sus propios sentimientos.

Y entonces, ¿a dónde irá usted?

¿qué es lo que hará?

Si sigue usted en Francia, estará en peligro de quedarse en la calle, como tantos otros pobres sacerdotes de Irlanda.

Y si vuelve a su país, ¿qué hará usted allí?

Tomo VII · página PDF 433

Hay otros muchos obreros que se encuentran impedidos, no solamente de seguir viviendo, sino sobre todo de poder trabajar, por la persecución de los herejes.

Así pues, de cualquier lado que usted se vuelva, se verá en peligro de llevar una vida muy triste y de sufrir tremendos remordimientos de conciencia en la hora de la muerte.

Piense bien en ello, Padre, y haga ahora lo que le habría gustado ________ 1.

Lc 16, 10. 433

Tomo VII · página PDF 433

hacer entonces.

No le falta nada para su mantenimiento en ese estado en que está ahora, sino que encuentra allí todos los medios convenientes para asegurar su salvación y procurar la del prójimo.

No se haga indigno de esas ventajas, sino entréguese a Dios para observar el reglamento y practicar las virtudes que hemos de profesar de manera especial, como son la humildad, la sumisión y la indiferencia ante los cargos.

Si así lo hace usted, según espero, atraerá nuevas gracias de Dios sobre su persona.

Le ruego, por tanto, que se deje conducir, y Nuestro Señor le dará su espíritu.

Soy en su amor, Padre, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión

Tomo VII · p. 510

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