Carta · tomo VII
A JUAN MONVOISIN
2932 [2833,VII,533-535] A JUAN MONVOISIN París, 5 mayo 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido su carta del 20 de abril.
Así pues, tendrá que seguir teniendo paciencia con esa pequeña renta de la señora de Melun.
Sin embargo, no conviene dejar de escribirle de vez en cuando.
En cuanto a lo que el señor procurador del rey de Neuilly-Saint-Front 1 ha recibido o tiene que recibir del arrendatario del difunto señor Francisco Vincent, no hay peligro en que se informe usted del motivo y le exponga que aquello había sido entregado por el difunto a la compañía; según lo que le conteste, veremos qué es lo que hay que hacer.
No me parece conveniente que dé usted poderes a nadie para actuar en su nombre en la cuestión de esas tierras; es usted mismo el que debe prohibirle al arrendatario que pague a otras personas distintas de usted.
Me hubiera gustado saber cuándo caduca su contrato.
Cuando pueda usted volver por allá, procure enterarse con cuidado por otras personas o personalmente de quién era antes el arrendatario de aquellas tierras, para saber de verdad cuántas arpentas tiene, y si son 26, qué es lo que ha pasado con las cinco que se discuten y quiénes son los que se han quedado con ellas.
Si fuera por culpa del arrendatario actual, habría que hacerle pa________ Carta 2932 (CF).
— Archivo de la Misión, original.
La posdata es de mano del santo. 1.
Actualmente cabeza de distrito en Aisne. 454
gar en razón de las 26 arpentas, ya que se ha obligado a ello; pues entonces no es razonable que pague sólo por 21, ya que son más.
Averigüe también si esas tierras son buenas y qué es lo que pueden dar los años ordinarios, por ejemplo, cuánto produce una arpenta.
Estoy seguro de que encontraría más de 3 libras con 8 sueldos en el primer contrato.
De aquella finca se recogían antes cincuenta escudos por año 2.
Puesto que no lo necesita va, puede devolvernos al hermano Pinson 3.
Dígame si se han helado sus viñas, como ha ocurrido en todos los demás lugares; si tiene usted vino, procure guardarlo.
La señora marquesa de Vins, que era de Provenza y que falleció en París el pasado mes de marzo, ha dejado a nuestra casa de Marsella la cantidad de 18.000 libras para el mantenimiento de dos sacerdotes que se dediquen a hacer misiones, con la carga de que todos los sacerdotes de la compañía celebren una misa cada uno después de su muerte por su intención.
Le ruego, Padre, que usted y los suyos cumplan con este deber en espíritu de gratitud.
Les abrazo a todos con todo el cariño de mi corazón y soy en el amor de Nuestro Señor Su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Habrá que enterarse cuándo caduca el contrato con el arrendatario.
Dirección: Al Padre Monvoisin, sacerdote de la Misión, en Montmirail.
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