Carta · tomo VII

A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VII
Extensión
869 palabras
Página inicial
459 (PDF)
Ver tomo

2936 [2837,VII,540-542] A SANTIAGO PESNELLE, SUPERIOR DE GENOVA París 9 mayo 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Como su carta del 22 de abril estaba llena de motivos de ale________ 3.

Juan Barreau.

Carta 2936.

— Archivo de la Misión, copia del siglo XVII. 459

Tomo VII · página PDF 459

gría, no sé por cuál de ellos empezar para dar gracias a Dios.

Ya se las he dado en general y en particular por los favores especiales que Dios les ha concedido en las misiones y, por medio de ustedes, a los pecadores y a los más obstinados, por el favor tan considerable y extraordinario que les ha hecho el señor Brignole 1 y por ese proyecto que tienen los señores del Senado de enviar misioneros a Córcega y de asignar todos los años una cantidad con ese objetivo.

Pero, como no puedo yo solo agradecérselo suficientemente a Dios, he recurrido a la compañía para que me ayude en esta justa obligación, después de comunicarle todas estas bendiciones del cielo.

No tengo palabras, Padre, ni espero tenerlas nunca para expresar debidamente a ese virtuoso y caritativo señor mi gratitud por la incomparable caridad que ha tenido con ustedes.

Pido a Nuestro Señor que sea él mismo quien se la dé a conocer.

Me tomaré el honor de testimoniárselo en parte en la primera ocasión que tenga de escribirle una carta; hoy me es imposible hacerlo.

Procuraré escribir otra al señor cardenal al mismo tiempo.

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Después de Dios, es a Su Eminencia a quien debemos este beneficio y todos los demás.

No podemos ofrecernos a dicho señor Brignole para ir a hacer misiones a su marquesado más que con el beneplácito del señor cardenal, ni tampoco debe usted comprometerse a ir a trabajar a Córcega sin su consentimiento.

No estamos obligados únicamente a seguir sus órdenes, sino también a acomodarnos a sus intenciones.

Por lo demás, la bondad de Dios es inmensa con la compañía, al pensar en ella para que le sirva en tantos lugares y de tantas maneras y al hacer que, por esos pequeños servicios que les hacemos a las pobres gentes, los grandes y los ricos nos ayuden y nos inciten incluso a seguir y a ampliar nuestras tareas.

Si Nuestro Señor permite que ese proyecto que se está forjando para la instrucción y la salvación de esos isleños se lleve a cabo, muy bien, habrá que responder a esa llamada de Dios.

Pero hemos de atenernos a la máxima que Dios nos ha hecho la gracia de mantener hasta ahora de no salir nunca al encuentro de los cargos para procurárnoslos directa o indirectamente.

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Hemos de gemir delante de Dios al ver tantas necesidades en la iglesia y pedirle a la divina bondad ________ 1.

Manuel Brignole, marqués de Grappoli en Toscana, hijo de Antonio-Julio Brignole, que había entrado en los jesuitas el 11 de marzo de 1652. 460

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que acepte poner remedio a ellas enviando buenos obreros a su viña; pero hemos de guardarnos mucho de ofrecernos a los hombres para ningún sitio antes de que se nos llame a él.

Lo que hemos de hacer, Padre, es humillarnos profundamente y abandonarnos por completo en las manos de Dios.

Me da usted motivo para volver sobre el señor Manuel Brignale por el gran afecto que me dice usted que tiene a nuestra pobre congregación, para responderle que una de las cosas que más me llena de admiración es que un señor de su condición y de su piedad ponga su corazón en un lugar tan ruin, para elevar nuestra indignidad al honor de su benevolencia y a los efectos de su bondad.

Pediremos a Dios que sea él su recompensa.

Nuestra casa de Roma recibirá una gran bendición, si él quiere servirse de ella para la ejecución de sus santas intenciones.

Le doy gracias a Dios por los nuevos seminaristas que ha recibido.

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No sólo no ha hecho usted mal, sino que me parece que es lo mejor que podía hacer, al haber acudido al señor cardenal 2 para que recibiera en su seminario, mediante pensión, a esos dos jóvenes clérigos que le han pedido entrar en la compañía y que no tienen los debidos estudios para ello.

Será la mejor manera de que puedan ellos conseguir lo que pretenden y de que pueda conocerlos usted mejor para juzgar si los quiere Dios.

En cuanto a los muchachos que desean ser hermanos coadjutores, ya que ha recibido usted a uno para probar 3, es bastante por ahora, ya que no necesita más; por consiguiente, puede usted dar largas a los demás, aunque sin negárselo.

Puede estar usted seguro, Padre, de que le ofrezco muchas veces y con mucho cariño a Dios, con toda su familia, sus trabajos y tareas; y no me contento con eso, sino que le recomiendo a la compañía que haga lo mismo, para que Dios sea su espíritu, su fortaleza, su anhelo, su virtud, su éxito y su gloria.

Por lo que a mí respecta, soy en su amor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión ________ 2.

El cardenal Durazzo. 3.

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Juan Lavanino nació el 27 de diciembre de 1641 en la diócesis de Génova, entró en la congregación de la Misión en Génova el 9 de octubre de 1659 hizo los votos el 20 de octubre de 1667. 461

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