Carta · tomo VII
A LUIS DUPONT
2940 [2841,VII,549-550] A LUIS DUPONT París, 14 mayo 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
No he recibido ninguna carta suya desde la última del 30 de marzo.
Hace también mucho tiempo que no le he escrito, por mi miseria, que me gustaría consolarme más frecuentemente con usted por las gracias que Dios le concede, y por medio de usted a su 1 ________ Carta 2940 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
Primera redacción: «a toda la diócesis».
La corrección es de mano del del santo. 466
diócesis.
Cuando pienso en ello, no dejo de alegrarme delante de Dios y de darle las gracias, especialmente por la felicidad que usted siente en trabajar bajo un prelado tan bueno, que contribuye de tantas maneras, con sus ejemplos y sus preocupaciones, a la santificación de su clero y a la salvación de su pueblo.
¡Quiera Dios conservarle y llenarle a usted de su espíritu para que responda debidamente a sus santas intenciones!
Estoy muy contento de la ayuda que le presta el hermano Butler y de la satisfacción que le da.
Esperaba que así lo haría.
Estamos a punto de encontrar los medios para que pueda recibir las sagradas órdenes.
También doy gracias a Dios de que esos otros señores que trabajan con usted en la obra de Dios se comporten con la piedad y la abnegación que Dios les pide y con la edificación que deben por dentro y por fuera.
Es la manera de atraer nuevas bendiciones sobre sus personas y sobre sus tareas.
Haga el favor de cuidar de su salud y de la de ellos.
Quiere Dios seguir protegiendo y concediendo sus gracias a la compañía y sacando algún fruto por todas partes de sus humildes servicios.
Nos presenta muchas ocasiones de rendirle otros nuevos en sitios en los que no habíamos trabajado hasta ahora; pero nos faltan las fuerzas y Dios nos hace conocer de este modo nuestra necesidad para obligarnos a pedirle que envíe buenos obreros a su viña.
Los que usted nos envió se portan bastante bien, gracias a Dios.
La señora marquesa de Vins, que era de Provenza, falleció en París el pasado mes de marzo y ha dejado a nuestra casa de Marsella 18.000 libras para el mantenimiento de dos sacerdotes que trabajen en las misiones, con el encargo de que todos los padres de la compañía celebren después de su muerte cada uno una misa por su intención.
Le ruego, Padre, que le rindan usted y los suyos este justo deber con espíritu de gratitud.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Acabo de recibir su carta del 26 de abril, que me da nuevos 467
motivos para alabar a Dios por el progreso material y espiritual de su seminario.
Dirección: Al Padre Dupont, superior de los sacerdotes de la Misión de Tréguier.
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